Ay ay ay…

Boulder, Colorado, Nuestra vida en Seattle 5 Comments »

Layla y yo pasamos toda la tarde afuera. Fue mi primer contacto con el mundo exterior en tres días, ya que después del viaje por mi cumpleaños caí resfriada. Y sí, fueron muchas emociones en las últimas semanas, y esto recién empieza. Así que mi cuerpo -lo más sabio de mí-, me pidió tiempo.

Estos días transcurrieron lentos, en casa, mimándonos con Layla, calentitas, dándonos baños largos, y cantando (sí, ¡Layla ya canta!). Yo, maravillada ante esta hija mía que está creciendo tan rápido y que me tiene “pelotuda”, como diría Violeta. Me regala algo nuevo cada minuto: una palabra, un gesto de mi bebé que se transforma en niña…

Bueno, el fin de semana en La Push terminamos de armar el plan. David y yo sólo podemos conectarnos con “el flujo” cuando estamos afuera, potreando en estado salvaje.

Entonces, señores y señoras, si los vientos nos son favorables y las diosas nos acompañan, ésta será nuestra trayectoria:

-Primavera en Seattle. Con tanta lluvia, empieza antes que en el resto del país y es un shock de flores.

-Un mes en Colorado, viviendo off grid en las montañas Rocosas, en el Campo Irie de nuestros queridos Román, Justine y Japphy.

-Otro mes en Florida, con los abuelos de Layla (…)

-Al final, otra primavera, la porteña, la que vio nacer a Layla. Andaremos por Buenos Aires en agosto y septiembre. Me reencontraré con mis monstruos y mis hadas. Y finalmente me encontraré cara a cara, teta a teta, con mis nuevas amigas, esas con fuego en el corazón y niños en los brazos ¡Ay ay ay, qué emoción!

-”Barrio, barrio, que tenés el alma inquieta de un gorrión sentimental…” Si todo va bien, empezaremos el último trimestre del año en El Bolsón, nuestra tierra prometida, el único barrio que llevamos adentro, el del futuro, nuestra Pura Vida. Ojalá que sea parabién.

¡Chan chan!

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La historia del disco “Nacer, Renacer”, por su autora, ¡la diosa Rosa Zaragoza!

Entrevistas, Música, Parto respetado 2 Comments »

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-Rosa, te quería pedir un favor, sin apuro, puede ser mañana o en 2010. Quería preguntarte cuál fue el camino que recorriste hasta llegar a parir “Nacer,Renacer’, y cuál es la historia detrás de ese disco que se convirtió en himno y en marcha de los derechos del nacimiento ¡Gracias por tu generosidad! Laura.

“Hay discos que los haces para comer, es decir que sabes que lo van a oir y te contratarán para cantar después. Naturalmente, no es el caso de Nacer, Renacer (nos invitaron en México las mujeres de Luna Maya para el congreso del año pasado pero no tenían dinero para pagarnos ni siquiera los aviones; nos hubiera gustado ir, pero tampoco tenemos tanta pasta).

Asi que Nacer Renacer se gestó de otra manera. Diferentes mujeres me decían que ponian los discos míos, como Erótica Mística, durante su parto en casa, como fondo musical porque las relajaba o las ayudaba. Yo siempre contestaba que mis discos habían sido hechos para concebir, no para parir. Y entonces me dí cuenta de que no había canciones para ayudar a parir a las mujeres, que había como un vacio y pensé en hacer un disco para eso.

El único problema es que yo no tengo mucho dinero y producir un disco -si lo quieres hacer bien- es muy caro. Entonces, mientras iba cocinando las canciones también empecé a ponerme en contacto con gente a quien yo creía le podría interesar el disco, y les ofrecía comprarlo ya a mitad de precio con la promesa de que yo se lo enviaría después.

Parece increíble que eso pudiera funcionar en este mundo de hoy, pero funcionó. Empecé por ponerme en contacto con la web de El parto es nuestro, con grupos de lactancia y en seguida encontré apoyo. María Jesús Blázquez de Vía Láctea, un grupo de lactancia de los mas antiguos, se interesó mucho y empezó a ayudarme dándome contactos y un montón de ideas.

De ahí fueron saliendo canciones más terapeuticas como La muerte cuando esperas vida, porque el disco aún estaba en construcción. Así que el hecho de atreverme a reconocer que necesitaba ayuda para tirar el disco adelante, y pedirla, me abrió de repente las puertas para entender que había que hablar de los temas que a todos estos grupos que me apoyaban les importaban mucho.

Así nació La rumba de las madres: yo llamaba por teléfono a Maria Jesús , que vive en otra ciudad, y le cantaba la estrofa que había hecho, y ella me animaba a escribir más con su indignación ante los libros que dicen que se deje llorar a los niños, por ejemplo.

Me iban llegando a mi cuenta lluvias de 10 euros, 10 euros, 10 euros, a medida que yo les enviaba las letras que iba haciendo. Cuando tuve la portada la envié, y yo empecé a recibir también escritos de mujeres que me hablaban de sus partos. Al final, vi la necesidad de elaborar un librito con tantas informaciones interesantísimas como iba recogiendo.

Así que durante más de un año se gestó Nacer, Renacer. Ahora, tres años después, se han vendido casi cinco mil copias, con lo cual he recuperado el gasto de producción y las horas y horas de trabajo.

La verdad es que todo el tiempo que dediqué a la creación del disco fue precioso, era un trabajo que me hacía sentir muy bien.

Lo mejor de todo ha sido la gente que he conocido y los cientos de e-mails de personas que me cuentan que adoran Nacer, Renacer, o que sus hijos les piden que lo pongan, o de personas que directamente me dicen que alguna canción les ha ayudado mucho.

Espero haberte contestado. Un beso, Rosa”.

Para escuchar toda la música de esta artista bellísima, click aquí.

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Viajes

Libros, Nuestra vida en Seattle, Parteras 1 Comment »

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Pasamos el fin de semana de mi cumpleaños 39 en La Push, una reservación de los indios Quileute en el Parque Nacional Olympic, a la orilla del Pacífico. Eso durante el día. A la noche, yo viajé solita a un lugar secreto que quiero compartir con ustedes: la carpa roja de Leah, Rachel, Bilhah, Zilpah y las otras mujeres de The Red Tent, el libro de Anita Diamant.

El espíritu de Dinah me narró la historia de su familia -la familia del Jacob bíblico-, bajo las estrellas del desierto. Me contó cómo se convirtió en partera, me habló de la vida y de la muerte, de los demonios sedientos de sangre de recién nacidos, y de la Diosa del Cielo.

“¿Por qué nadie me había dicho que mi cuerpo iba a convertirse en un campo de batalla, en un sacrificio, en un exámen? ¿Por qué no sabía que el nacimiento es el pináculo en el que las mujeres encuentran el coraje para convertirse en madres? Pero claro, no hay manera de decirlo ni de escucharlo. Hasta que no sos la mujer que está sobre los ladrillos no tenés ni idea de que la muerte está parada en el rincón, lista para hacer su trabajo. Hasta que no sos la mujer a punto de dar a luz sobre los ladrillos, no conocés el poder que emerge de las demás mujeres, aunque sean extranjeras y hablen una lengua extraña, y aunque invoquen dioses que no son familiares”.

En la playa de La Push hay varios sea stacks, torres de piedra que emergen desde el agua. Los indios de la tribu Quileute creen que los espíritus de sus ancestros viven en uno en particular (el de la foto), desde donde los protegen y los guían desde hace miles de años.

Estoy mareada…La rueda de la vida y de la muerte, redonda como el vientre de una embarazada. Los ancestros, y sus espíritus que nos visitan en sueños. Los secretos de La Push. Y el penetrante olor a mujer de la carpa roja, adonde descansaban las mujeres durante tres días sin luna, los días de la sangre, los días del misterio.

Y esa frase cómica en la puerta de una iglesia de Port Gamble (en el camino a La Push): “No todas las respuestas se pueden encontrar en Google”.

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Maestra

Nuestra vida en Seattle 6 Comments »

Esta tarde caminamos al supermercado. Mi meta era llegar rápido, comprar rápido, y volver a casa inmediatamente para organizar nuestro viajecito. Y pretendía que Layla se acoplara a mi ritmo. Pero claro que ella tenía otros planes. O mejor dicho: no tenía ningún plan. Layla nunca tiene un plan. Ella simplemente camina a toa, como dicen en Brasil, sin rumbo fijo ni preocupación. Levantando rocas y ramitas, parándose para oler las flores. Cuando se cansa, se sienta en un umbral para disfrutar del sol. Y me sonríe.

La caminata al supermercado normalmente no me toma más de diez minutos. Hoy tardamos 45. Me hizo acordar a algo que leí hace muchos años, creo que en el libro Siddhartha, de Hermann Hesse, sobre andar el camino con la vista puesta solo en la meta, o andarlo mirando también hacia los costados…Me pregunto en qué momento perdemos esa manera de vivir el presente, como los niños pequeños.

Gracias, Layla, mi maestra.

Pd: Como ya les conté, nos vamos por tres días ¡¡¡Feliz cumpleaños a mi!!!

Las protagonistas de esta foto

Fotos, Historias de lactancia, Lactancia 1 Comment »

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Foto: Bnim (Flickr Creative Commons)

Esta mañana recibí este comentario al post ¿Por qué amamantar?. Es de Julia, mamá de Adèle, las dos protagonistas de la foto que elegí en ese entonces para ilustrar algunos de los beneficios de la lactancia. Me encanta la foto: por la paz de Adèle, y por la fuerza y convicción de Julia, amamantando a su hija hasta que les plazca a ambas ¡Viva!

“Hola Laura,

Mi nombre es Julia y tengo una niña de 4 años llamada Adèle. Una amiga me ha enviado el enlace de tu web y me ha hecho mucha ilusión vernos (a Adèle y a mí) en la foto de inicio de tu comentario sobre la semana mundial de la lactancia materna. Es una foto que nos hicieron en un taller de lactancia cuando Adèle tenía unos 3 años. El fotógrafo me pidó permiso para utilizarla, y claro se lo dí. ¿Podrías decirme dónde la has encontrado?

Gracias y enhorabuena por tu maternidad.

Julia.”

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