Mónica: “¡Laura, cuéntame la historia más graciosa que te ha sucedido como mamá!”
¡Es difícil, Mónica! Nos divertimos muchísimo con Layla ¡Es una loquita mi hija!
Como todos los bebés (y todas las personas), Layla tiene sus manías…A ella le gustan los sombreros y los zapatos. Me saca los que tengo puestos, me pone otros, me trae más modelos, los investiga, compara. Lo mismo con los gorros. Pero hay uno negro en particular, de David, que ella no quiere ver en él.
Se enoja cuando su papá se pone ese gorro, y protesta para que se lo saque. Entonces, ella me lo da a mí, y sonríe satisfecha…Es incomprensible, aunque sospecho que sus razones tendrá. Así que muchas veces me paso un buen rato con el gorro adentro de la casa, ¡sólo para complacer a mi vestuarista!
Aquí te ilustro su pasión por los sombreros con éste que encontramos explorando el sótano. Es albiceleste, ¡los colores de la bandera argentina!
Mi próxima pregunta para vos, Mónica: ¿Has decidido educar a tu hijo en casa? ¿Por qué? ¿Cómo lo harás? ¿Cómo son las reglamentaciones al respecto en Ecuador? Me interesa muchísimo este tema, y lo hemos estado discutiendo en el foro de Familia Natural.
Para leer la respuesta de Mónica a esta pregunta, click aquí.
Además: acá podés ver la conversación desde el principio.
“Life is what happens to you while you are busy making other plans”
Hace dos semanas llegó la carta que estábamos esperando: el 30 de marzo tengo la última cita antes de convertirme en ciudadana de los Estados Unidos. Después de esa fecha, estaremos libres. Para quedarnos o para irnos.
Estos días los pasamos haciendo planes, armando la vuelta a Argentina. Yo tuve un sacudón emocional, Layla se enfermó, y David y yo estuvimos a punto de divorciarnos. Todo en tres días.
Después de cinco años de vivir acá tengo miedo: de irme, de volver. De las transiciones, que nunca me resultaron fáciles, y del futuro.
Pero la tormenta ya pasó. Yo volví a mí esa tarde ventosa en la playa, cuando los tres nos metimos al auto muertos de frío, y desde ahí disfrutamos del sol y de la vista: montañas, mar, árboles pelados, barriletes multicolores. Y si mamá vuelve a sí, todo vuelve a acomodarse.
Voy a transitar este cambio día por día, despacito, saboreando cada momento. Como debería ser siempre, ¿no? Pasamos esta tarde en el fondo de casa. Layla, Julio y yo, a puro sol, risas, mate y tostadas.
Se acerca mi cumpleaños, el último de la década de los treinta. Nos vamos a celebrarlo a La Push, la reservación de los indios Quileute en la costa del Pacífico. El año pasado vimos ballenas y David pudo hacer un poquito de surf en las aguas heladas.
En fin, que en estos senderos andamos. Ya iré compartiendo aquí nuestras aventuras de este regreso esperado y temido. Mientras tanto, un día por vez. La sonrisa de Layla, el perro jugando en el sol, las piedras que tiramos al agua, los mimos de la mañana…
Foto: Lo único necesario para recibir a un hijo es amor incondicional…Foto: Acbo (Flickr Creative Commons)
El test de embarazo da positivo e inmediatamente los futuros padres se empiezan a preocupar por las “tantas cosas que necesita un bebé”. Cunita, sillita para comer, sillita vibradora, cochecito, baberos, fórmula “por si acaso”, chupetes, sensores para escuchar al bebé que llora en otro cuarto…La lista es larga y los padres caemos ante tanta oferta de cosas “imprescindibles para el cuidado y la seguridad del recién nacido”.
Dijo mi amiga Gisela a propósito de la discusión Cosas para el bebé que no necesitaron (foro de Familia Natural): “No me gusta comprar cosas porque sí, pero sí tener lo que considero necesario”. Al leer las respuestas de las compañeras del foro, vi que lo que considerábamos “necesario” antes de la llegada del bebé (es decir: lo que el mercado nos había hecho creer que era “necesario”), se había reducido a una lista de diez cosas. Sí, diez, no más.
Es que cuando practicamos la crianza con apego necesitamos muy poco: brazos, teta, tiempo, una cama dispuesta a recibir al bebé. Muchos de los demás productos ofrecidos están orientados a reemplazar lo irreemplazable: el pecho y los brazos de mamá.
Se me ocurre que sería mejor invertir esa plata en extender la licencia por maternidad, o en prepararnos emocionalmente para el parto y la llegada de un hijo. O en la participación de un grupo de apoyo a puérperas. Lo mismo con los regalos: podemos pedir que nos regalen más tiempo con el bebé.
En base a las respuestas de mis compañeras y a mi propia experiencia, hice esta lista de diez esenciales para recibir al bebé apegado:
1- Pañales (si son de tela, ¡mucho mejor!), y toallitas de tela para limpiar la colita del bebé.
2- Un portabebés que sea cómodo para los dos padres y el bebé. Recomiendo probar varios, pedirlos prestados o ir a probarlos después del nacimiento. Si cargamos a nuestro hijo la mayor parte del tiempo, la necesidad de ropa será menor (lo mismo que si colechamos). Más info: Red Canguro.
3- Para amamantar: protectores mamarios y corpiño para amamantar. Si vas a trabajar fuera de casa, agregá a la lista un sacaleche, contenedores para guardar tu leche, y mamaderas (por favor, fijate que todo el material plástico sea libre de Bisphenol A).
4- Sillita para el auto (fundamental para minimizar los efectos de un accidente de tránsito).
5- Babitas y toallitas de tela multiuso (para la baba, la comida, mocos, reflujo).
6- Mantitas de lana y algodón, también de usos múltiples.
7- Aceite natural neutro para masajear al bebé. No hace falta que sea uno caro, uno bueno de oliva o almendras es perfecto. Siempre fijate que sea comestible, así no hay peligro si el bebé lo ingiere accidentalmente (click acá para escuchar el programa de Radio Familia Libre sobre masaje infantil).
8- Los libros de Laura Gutman, en el orden en que fueron publicados. Fundamentales para entender qué nos pasa después de la llegada del bebé. Para ver todos los libros de la autora, click aquí.
9- La bañadera para el bebé. Personalmente, nunca la usamos, ya que siempre aprovechamos esa oportunidad para bañarnos o ducharnos en familia, pero todas las chicas del foro la han necesitado en algún momento, especialmente si hay otros hijos chiquitos alrededor.
10- El teléfono de una líder de Liga de la Leche, por si tenés dudas y preguntas sobre la lactancia, o en el caso de que se presente alguna dificultad.
Empezó de a poco, palabra por palabra, pero en las últimas dos semanas nuestra hijita ha empezado a nombrar todas las cosas de su mundo. Así, “árbol” es “arba”; “cat” es “ca”, “snow” es “nou”, y “agua” es “abua” ¡Y la lista es larguísima!
Layla está siendo criada en una familia bicultural y bilingue (perdón, no puedo poner la diéresis sobre la u). Su papá es estadounidense y su primera lengua es el inglés. Yo soy argentina, ¡y hablo español con acento porteño!
Desde que nació Layla, cada uno le habla en su lengua madre, y en casa hablamos solo español. Esta manera de comunicarnos nos sale naturalmente: David y yo siempre hemos hablamos español entre nosotros (desde que nos conocimos en México hace ya seis años), y por otro lado a los dos nos sale hablarle a nuestra hija en nuestro propio idioma.
Pero cuando empezamos a investigar más sobre el tema, descubrimos que esta manera de comunicarnos es una combinación de dos sistemas para criar niños bilingues: OPOL (One Person-One Language, una persona-un idioma), y ML@H (Minority Language at Home, o lengua minoritaria en casa).
Y es perfecta para nuestro caso: se sabe que un chico tiene que escuchar una lengua por lo menos el 30 por ciento del tiempo para aprenderla. Así que el español hablado en casa refuerza el mío, ya que nuestra vida social es cien por ciento “en inglés”.
En nuestra última visita al pediatra, la doctora nos confirmó lo que ya sabíamos: al principio Layla va a hablar las dos lenguas como si fueran una sola. Y después va a empezar a distinguir las dos, y va a hablar inglés con aquellos que le hablen en inglés, y lo mismo con el español ¡Y ambas lenguas las hablará sin acento extranjero! Hoy tuvimos la primera muestra de esto: cuando llegó de su paseo diario con David me dijo “¡Hala!” (hola). Sin embargo, saluda a las personas que encontramos fuera de casa con un “Hi!”.
Si estás criando a un hijo bilingue y querés compartir tu experiencia conmigo, escribime por favor ¡Para nosotros esta aventura recién comienza! Ya les iré contando como nos va yendo en el camino.
Bye bye! ¡Chau!
Además:
Distintos métodos para criar niños bilingues, click aquí (en inglés).
Información sobre familias biculturales, click aquí (en inglés).
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