| |
May 30

Foto: Divine in the Daily (Flickr Creative Commons)
Le hice estas dos preguntitas a la partera Diana Rosenmeyer, y aquí están sus respuestas ¡Gracias Diana por compartir tu sabiduría con tanta generosidad! Diana vive y trabaja en la provincia de Córdoba (Argentina), y para contactarla pueden escribirle a: dianaencasa12@gmail.com
De paso pregunto y si quieren me cuentan: ¿Cómo se prepararon para el parto? ¿Tomaron clases? ¿En qué consistían esas clases? ¿Les sirvieron? ¿Lo volverían a hacer de la misma manera que lo hicieron antes?
Ahora sí, ¡Diana Rosenmeyer!
¿Por qué es importante prepararse emocionalmente para el parto?
¡El parto es una acto puramente emocional! Es justamente cuando la mujer logra -por decirlo de una manera gráfica-, apagar su corteza o neocortex como si fuera una llave de luz. Y entonces sí, solo habitan en ella sensaciones y emociones ligadas más bien a estructuras como el sistema límbico, que ella logra soltar para finalmente parir a ese ser que puja por nacer.
Claro que para que estas emociones fluyan es necesario un ambiente amoroso, tranquilo, en el que la mujer esté rodeada por sus seres queridos y elegidos para la ocasión.
Sin embargo, debido a la sociedad en la que vivimos y de una cultura médica que carga de miedos propios, y que habla del término “riesgo” sin la más mínima conciencia de todo lo que provoca en los futuros padres, es que para muchas o casi todas las embarazadas esta tarea se ve facilitada si realizamos algún tipo de preparación previa para el parto.
¿En qué consiste la preparación emocional para el parto?
En poder compartir entre pares las dudas, los miedos, los mitos de nacimiento, e ir descubriendo poco a poco cuán natural y fisiológico puede ser un parto y un nacimiento, si mientras cuidamos que esto suceda respetamos a la madre y a la pareja en todas sus necesidades. Yo desde que comencé con esta preciosa labor no concibo trabajar sin algún tipo de abordaje corporal emotivo que permita a estas mujeres conectarse con sus propias emociones desde la vivencia con el cuerpo.
Y así la mujer puede descubrirse una vez más en sus sensaciones de mujer mamífera, en sus alegrías y tristezas , en sus potencialidades, y básicamente puede recuperar la confianza en ese cuerpo que, si pudo gestar…¡Como no va a ser capaz de parir!
En este trabajo corporal con las embarazadas yo tomo, rejunto y mezclo toda la vivencia personal que fui acumulando tras años de búsqueda en varios y distintos talleres que he realizado en el transcurso de mi vida. Y no quiero dejar de mencionar a dos grandes maestras que cruzaron en mi camino, Marta Gonzalez y Raquel Schallman, de quienes aprendí muchísimo de lo que hoy sé, soy, y propongo a las mujeres a las que luego tengo el placer y el regalo de asistir a sus partos.
Más:
Información sobre la preparación para el parto: Dando a Luz
La experiencia de Josefina preparándose para el parto de Emma a través del abordaje corporal emotivo, click acá.
Familia Natural: ¿Cómo prepararse para el parto?
Tags: abordaje corporal emotivo, cursos pre parto, partera diana rosenmeyer, parteras de córdoba, Parto respetado, preparación parto, raquel Schallman
May 28

Layla y yo durmiendo nuestra primera siesta, 8 de septiembre de 2007, San Telmo, Buenos Aires, Argentina…
“Vamos a considerar al puerperio como el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una progresión evidente entre el caos de los primeros días -en medio de un llanto desesperado- y la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas”. (Laura Gutman, artículo “El puerperio “).
Hace un tiempo escribí mi experiencia sobre lo que una compañera de mis encuentros de embarazo definió como el “primer puerperio”, ese caos de los primeros días que menciona Gutman. Caos de leche, sangre, hormonas, llanto nuevo y llanto viejo.
Y la sombra.
En septiembre, Layla cumplirá dos años, y empiezan a pasarnos cosas a las dos: hoy por ejemplo, por motivos que no cuento ahora, Layla pasó casi todo el día con el papá. Y estaba feliz. Sin mí, sin la teta. Y yo también me relajé y lo viví bien. Con un poquito de culpa al principio, y de extrañeza. Pero la la dejé ir, y la disfruté como loca a la vuelta.
También empiezo a sentir de a poquito que hay lugar emocional dentro mío para albergar a otra vida. “Lugar”, dije.
¿Serán éstas señales del fin del puerperio?
Por otro lado, siento que mi “sombra” ha llegado para quedarse. Y en hora buena. El puerperio es un mundo al que me abrí en el momento de parir. Y ahora que ya lo descubrí no puedo volver a ocultarlo nunca más. Ni quiero, es mi hora de la verdad (finalmente). El puerperio es sombra y también es luz. Es Laura.
Entonces, reformulo la pregunta del título y la cambio por: ¿Se termina el puerperio? ¿A ustedes qué les pasó?
“El puerperio es una apertura del alma. Un abismo. Una iniciación. Si estamos dispuestas a sumergirnos en las aguas de nuestro yo desconocido.” (Laura Gutman, artículo citado anteriormente)
Tags: duracion del puerperio, laura gutman, Puerperio
May 26
Dolores, miembro de la red social Familia Natural, le hizo estas tres preguntas a Laura Gutman. Tres preguntas precisas y necesarias. Laura Gutman le dio la autorización para difundir las respuestas, así que aquí están, ¡Qué las disfruten! ¡Gracias Dolores por esta iniciativa!
¿Podés contarnos brevemente cómo fue tu vivencia de tus propias maternidades? ¿Qué se despertó en vos, qué apoyos tuviste, cómo viviste la relación con la sociedad o con otras madres, cómo fue tu puerperio? A mí, por lo menos, me intriga mucho conocer un pantallazo de la experiencia personal de alguien con tu visión.
Es importante aclarar que mi vocación no surgió a partir de mi experiencia personal, aunque fui madre muy joven, Misteriosamente, apareció mucho antes, desde un rincón muy íntimo del alma. Dicho esto, puedo contarles que a los 18 años me encontré exiliada en Francia (año 1976). Fui muy pobre y extranjera. A mis 22 años nació mi primer hijo, amado y deseado. Encontré muchas certezas y seguridad en mi interior. Pero nada de lo que yo “sabía” se reflejaba en el mundo externo. En esa época no solo era raro encontrar a una madre que amamantara o que permanezca con su bebe en brazos, sino que era raro encontrar una madre con un bebe. Era Paris. Hacía frío. Me nutría de libros que buscaba y encontraba aparentemente sólo yo…Era la época del boom del feminismo, y yo era obviamente una militante feminista. Pero no sé de donde saqué esa certeza de que feminismo y maternidad no podían estar enfrentados. En ese momento era o una cosa o la otra. Yo sabía que era un error. Así que empecé a “pensar” la liberación de la mujer desde los partos respetados, desde el derecho a amamantar, desde la comprensión del deseo consciente o no consciente de cada mujer. Esos fueron los comienzos. Luego nació mi segunda hija (también en Francia) y muchos años después mi tercera hija (en Argentina). Yo viví todos mis puerperios con increíble felicidad, pero tuve y tengo la sintonía suficiente para percibir y comprender los puerperios de las demás.
En los contactos con otras mujeres o en los foros virtuales suele haber respuestas muy violentas cuando se tocan temas de crianza con apego, parto respetado o no medicalizado, lactancia prolongada, colecho, desafío a la corporación médica, alimentación sana ¿Por qué te parece que el nivel de enfrentamiento sobre estos temas femeninos es tan grande? ¿Por qué tantas mujeres están tan poco dispuestas a recuperar ese poder femenino?
También tienen razón (las mujeres que reaccionan agresivamente). Porque nadie tiene derecho a decir que una cosa es mejor, más saludable, o más positiva que la otra, sin conocer profundamente los motivos por los cuales a una mujer le duele estar en contacto con su hijo, o le duele volverse invisible o está lastimada al punto de enloquecer por la sensación de ser devorada por un hijo. Siempre es más saludable formular preguntas que nos acerquen, en lugar de dictaminar lo que está bien y lo que está mal.
Si la familia nuclear está demostrado que es un modelo débil para criar hijos, ¿qué otro modelo puede construirse en nuestras sociedades urbanas? ¿Qué responsabilidad les cabe a las mujeres en el poder (poder económico, político, profesional) para ayudar a crear nuevas redes y qué propuestas posibles podrían crearse?
El Foro que ustedes han creado es una forma de tribu urbana. Es una manera de estar juntas, donde muchas de ustedes reciben apoyo, compañía y sostén, aunque no se conozcan personalmente, ya que pueden llegar a tener más intimidad entre ustedes que con amigas de toda la vida. No tengo mucha confianza en las mujeres que ocupan puestos de poder, ya que los han asumido dentro de modelos masculinos. Al menos no puedo pensar en ninguna en particular como modelo de poder femenino. El colectivo de mujeres tenemos esa tarea pendiente.
Cariños
Laura Gutman
Tags: , crianza con apego, feminismo, laura gutman, Maternidad, Puerperio
May 26

Para empezar, debo decir que de esta cultura me encantan un montón de cosas: una de ellas (sino la que más me gusta) es la movilización de la gente cuando cree en una causa, el compromiso, la polenta y la determinación. Y me gusta tanto porque justamente contrasta con la cultura de los argentinos, que somos medio fosforitos: nos prendemos y nos apagamos rápido.
Pero hay otros aspectos culturales con los que no me siento tan cómoda. Uno de ellos es el contacto físico entre las personas. Entre amigos, entre maridos y esposas, entre sweethearts, y entre padres e hijos. En los parques no se ven parejitas abrazadas y mimándose, rara vez los esposos se tocan en público (en privado no sé), y muchas veces me he sentido como una babosa gigante por la cantidad de besos y abrazos que le doy a mi hija. O como una estrella porno por los “piquitos” que nos damos en la calle con David.
No quiero herir a mis queridos amigos y familiares estadounidenses: estoy hablando de una generalidad de la cultura, y puedo sonar injusta. Además, no es algo que yo juzque “malo” o “bueno”, sino distinto. No digo que la gente no se ame ni se adore, solo que la expresión de ese cariño es diferente. Y a mí todavía me cuesta no saludar con un beso a mis amigas, ni mucho menos a los hijitos de mis amigas.
Layla, se imaginan, está siendo criada a besos, y abrazos, y cariñitos en el pelo, y masajes en los pies, y besos de nariz…Y claro, a la hora de expresar sus emociones con sus amigos de por aquí, se le hace difícil. El otro día, se sentó al lado de una nena que tendría tres años, y le tocó muy suavemente el hombro. La nena saltó del susto, como si hubiera visto al mismísimo demonio. “¡No!” le dijo con cara de enojada, y se fue. Layla me contó con gestos y media lengua lo que había pasado, y yo le dije “mi amor, la nena no quería un cariñito, vamos a jugar con otros nenes ahora, esa nena quiere estar sola”. Ni “mal” ni “bien” ni “blanco” ni “negro”.
Claro que ése fue un caso extremo, pero por lo general la respuesta ante la cercanía física del otro es vivida como algo incómodo, casi amenazante ¿Será porque es algo desconocido? ¿Será porque es una manifestación espontánea y esta cultura no es muy amiga de la espontaneidad?
Los chiquitos no lo viven así necesariamente, pero sí sus padres y madres, que transmiten la norma cultural. Por ejemplo: hace unos meses, Layla estaba acariciando el brazo de una amiguita, y su mamá (amiga mía), le dijo dos veces a su hija: “F., si te sentís incómoda podés decirle a Layla “no”, o podés venir aúpa de mamá, siempre podés venir con mamá”. Les aclaro que la nena no estaba mostrando ningún signo de incomodidad, y que la mamá no dijo nada más antes de advertirle a su hija que ese mimo podía (o iba a) resultarle incómodo.
Y aunque entiendo las diferencias culturales, no pude en ese momento dejar de sentirme dolida, viendo como una expresión pura y sana de cariño de mi Layla era tomada como algo “raro”, y potencialmente peligroso.
Cuando un nene abraza a Layla yo le explico: “Te está abrazando, jugaron juntos, se divirtieron, está feliz, qué lindo es expresar los sentimientos”. Aunque la verdad es que no tengo que explicar demasiado, ella sabe lo que significan los abrazos ¡No les tiene miedo!
Casi siempre los otros nenes, los que fluyen con nuestra manera de expresarnos -me pesa decirlo-, son extranjeros. Como ese nene francés, un auténtico bombón de tres años. Fue así: Layla estaba parada en uno de esos castillos que tienen puentes, toboganes, paredes para escalar. Estaba en el centro, rodeada de nenes más grandes, observándolo todo. El francesito la vio, y tal vez asumió que ella estaba asustada y sin rumbo (latino al fin), y con mucha seguridad le extendió la mano: “Come, hold my hand”. Layla le dio la mano, y la muy pícara se dio vuelta, me miró, puso su cara de emoción (la de la foto), y bajó los escalones con su galán, sin soltarse de su mano.
Después, bueno, el varón se fue tras la pelota de fútbol, come on, que nadie es perfecto, y también la pasión por el fútbol es una diferencia cultural importante, ¿no?

Tags: cultura de estados unidos, cultura latina, diferencias culturales
May 26
Ay, se me acaba de romper el corazón leyendo “Del cochecito a los brazos de mamá: mi llegada a la crianza con apego”, en el blog de Luisina. Y no es que se me rompió de dolor, ni de tan seco que estaba. Se me rompió de honestidad, de entrega, y de lágrimas recién nacidas. Se me rompió de futuro, Luisina.
“A Guille le diagnostican displasia de caderas y comienza a usar un arnés que la inmoviliza. Siento que todo vuelve al punto cero, es como si el 3 de marzo se hiciera presente otra vez con todos sus fantasmas, con la sombra. Pero mi beba tiene 6 meses, está triste por no moverse. Sí, está triste y se le nota: nada de “ni lo siente”, “te molesta más a vos que a ella”, está triste y yo intento remediarlo teniéndola todo el día a upa…”
Gracias Luisina por hacerme un lugar en tu vida. Gracias por contar tu historia, mujer, y por abrir tu corazón a tus amigas. Gracias por vos, por Guillermina, y por la inspiración. Es muy poderosa.
Tags: blog de amor y de casualidad, crianza con apego, crianza en brazos, luisina serenelli
|
|
Recent Comments