nov 03
Layla dijo su primer “te amo” ayer ¿Fue dirigido a mí? ¿Al padre? No ¡A Julio se lo dijo!
Salimos a caminar, Laylita llevando a Julio con la correa, al trote los dos. Al final se pararon a descansar -no sé quién se paró primero, no sé quién lleva a quién-, y ella a los mimos: “Juli, te amo, Layla amo Juli, ooooh”. Mi hija había dicho su primer “te amo”, y fue digirido al perro…
Pero esta noche, ¡esta noche me tocó a mí! Como su respuesta a mi vigésimo “te amo, hija”, ella me dijo “Te amo Juli” y enseguida siguió: “Te amo, mami” y me abrazó fuerte (su ya famoso “big huggy”).
Me morí. Chau.
nov 02
Mirabámos esta tarde la escena de “The Sound of Music” en la que María les canta a sus cosas favoritas, ésas que invoca cuando el perro ladra, le pica una abeja, o cuando está triste.
Gotas de lluvia sobre los pétalos de rosa-bigotes de gatito-mitones de lana abrigados-apple streudels crocantes-copos de nieve que se quedan en las pestañas.
Pensé en estos tres meses que pasamos en Florida, los más difíciles de mi vida sin dudas (o de esta última parte de mi vida al menos). ¿Cómo los sobreviví? ¿En qué lugar pude siempre volver a mi centro después de días agotadores de suegra berrinchosa? ¿Y lo que vino después, la pérdida, y más berrinches ajenos en el medio del dolor?
Muchas tardes nos encontramos David, Layla y yo completamente desequilibrados, escapándonos de una casa embrujada, camino al mar.
El mar. Dos vistas.


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