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Nov 24
Y a todas las Viditas que se fueron antes de que pudiéramos verles las caras. Aunque a algunas las conozcamos, porque esos espíritus se nos presentaron en sueños para decirnos: “Aquí estoy, he venido pero no traigo dicha, traigo otros regalos, dones que más tarde vas a comprender, no te asustes, por favor”.
Una amiga me sugirió: “Si querés, cuando nos encontremos en El Bolsón, organizamos algo, hacemos “el camino de Vidita”, e invitamos a las familas a plantar un árbol por las viditas que se fueron”.
Yo le contaba que estaba teniendo un día triste, recordaba la alegría de saberme embarazada, de desear esas manitos chiquitísimas, de elegir el nombre para ese hijo varón (lo sé, era un varón, lo soñé, lo vi clarito). MI amiga me decía: “me parece lindo que a veces estás triste, que no te olvides, es una manera de honrar la vida”.
Recuerdo, pero hablo poco de mi Vidita. No hay muchas oportunidades de hablar, la gente no pregunta, o yo no cuento. En Florida vinieron dos amigas de mi suegra a despedirnos.
Señora 1: -¿Cómo te sentís?
Yo: -Ahí…
Señora 2: ¡Pero te ves genial!
Yo: Thanks.
Fin de la conversación.
No me quejo, seguramente yo también fui así antes, cuando no había pasado por lo que pasé. Pero ahora agradezco mucho cuando alguien me pregunta y me permite humedecerme los ojos recordando a mi Vidita, decir el nombre elegido, contar sobre ese primer y único regalo que le elegí.
Y no soy la única que recuerda. Hoy en el baño Layla me dijo mirándome a los ojos -sentadita en el inodoro y sin que yo dijera nada, y sin que supiera que iba a ser uno de “esos” días-: “Baby se fe; baby all gone”.
Tags: Aborto espontáneo
Oct 27
Ya casi pasó lo peor. Pero va a terminar de pasar cuando nos larguemos de estas tierras poco amigables, de familia retorcida y recuerdos punzantes.
Falta poco: el 10 de noviembre nos vamos de los Estados Unidos. Pero lo más importante es que, entre lágrimas y gritos, el reloj ha vuelto a andar.
Ya sé que me van a decir que no hace falta que les dé las gracias, pero me robo las palabras de Violeta Parra, y le doy gracias a la vida entonces. Por ustedes:
*Mis amigos viejos, nuevos, ciber, de cerca, de lejos, todos reales, todos del alma. Por estar siempre ahí, con la palabra o con la energía, sosteniéndonos.
*A mi familia que estuvo tan cerca y que respetó mis palabras y mis silencios.
*A todas las mujeres desconocidas que se acercaron en el momento en que es más difícil hacerlo: el del desgarro. Gracias. Van a estar para siempre en mi corazón.
*A las parteras. A Mirta Merino, por estar. A Jéssica por su calidez. Y a Christina Holmes, del Birthways Family Center, que sin haberme visto ni una vez -ni cobrado un centavo-, me dedicó tiempo como si fuera su paciente.
,
*Al obstetra Jorge Alvarez, por su honradez y empatía.
*Al personal de Planned Parenthood Sarasota, que me atendió con buena energía y respeto.
*A todos los que reconocen que el aborto espotáneo es una pérdida, y que el período que sigue es de duelo. A los que dicen “lo siento”, a los que nombran, a los que no tienen miedo de hablar.
*Finalmente, a todas las mujeres conocidas o desconocidas, con las que me siento hermanada en esta triste, tristísima experiencia de encontrarse con la muerte cuando se espera la vida (Gracias Rosa Saragoza por otra sabia y justa canción).
La muerte cuando esperas vida-Rosa Zaragoza
“Te caes, mi ángel. Vacía queda mi alma.
La vida que esperé desalentada.
Te vas tan pronto, hay leche para ti
y todo mi cariño te aguardaba.
Extiendo un manto de rosas y jazmines,
te arropo en tu viaje por las nubes;
te doy mis besos, te envío mis caricias
en este viento tibio de la tarde.
Siempre estará tu recuerdo.
No olvidaremos tu nombre.
Aquí quedamos los tuyos
con los ojos bien abiertos
y la conciencia más fina
para escuchar tu silencio
y reconocer qué nos quieres decir.
Te doy las gracias por este corto tiempo
tan mágico llevándote conmigo,
por tanta luz como has dejado en mi.
Yo sé que continuas tu camino
Extiendo un manto…
Siempre estará tu recuerdo.
No olvidaremos tu nombre.
Aquí quedamos los tuyos
con los ojos bien abiertos
y la conciencia más fina
para escuchar tu silencio
y reconocer qué nos quieres decir:
Quizá, que amémos la vida como es,
con todo el entusiasmo y la alegría.”
Letra: Rosa Zaragoza
Música: Mordekhai Zeira
Tags: Aborto espontáneo, birthways family birh center sarasota, christina holmes, doctor jorge alvarez sarasota, la muerte cuando esperas vida, planned parenthood sarasota, rosa zaragoza
Oct 20
Estos días los pasamos los tres bien juntitos, abrazados, besados, pegados hasta para dormir. El clima fresco nos agasajó. Caminatas en la playa, surf para David, tardes en el parque, mucho pochoclo, juegos con los perros, y esa risa que se cuela siempre. La felicidad de tenernos.
Hoy nuestra amiga Julie le envió a un mail David con el asunto “recuerdo”, citando sus palabras en una entrevista que alguien le había hecho hace mucho:
“Thinking back on it, the root of our marriage was the desire to make a life out of just what we had – which was very little…traveling together, finding our way.”
“Mirando hacia atrás, la raíz de nuestro matrimonio fue el deseo de construir una vida con lo único que teníamos -que era muy poco-…viajar juntos, encontrar nuestro camino.”
Familia. Fuego. Fe.

Oct 19
Viernes. Finalmente me hicieron el legrado. No fue tan traumático como esperaba. Fue rápido, no me dolió, no me durmieron, y estuve rodeada de mujeres respetuosas y compasivas. Estaba lista.
Sábado. Ni vida ni muerte. Sólo el silencio de mi útero vacío. Dolor de los pies a la cabeza, de oreja a oreja, dolor atravesándome ya para siempre. Adiós al sueño de un hijo que huele a sangre. Adiós.
Domingo. Paz. Y mucho cansancio.
Oct 15
Justo anoche leía en un sitio de Australia, orientado a los profesionales de la salud, que no era aconsejable referirse al embrión sin vida, la placenta y demás como “los productos de la gestación”, cuando uno se dirigía a las pacientes que habían perdido a “un bebé”.
Pero la enfermera que me atendió hoy me dijo que como las hormonas del embarazo siguen altas, el cuerpo no registra la muerte del embrión y “los productos de la gestación” no son eliminados. Y no sólo eso: siguen creciendo, y de producirse el aborto espontáneo, el sangrado sería mayor, más complicado y más traumático. Eso dijo.
Cinco semanas pasaron desde la muerte del embrión. Y dos semanas de espera para que la Madre Naturaleza siguiera su curso. El médico -otro médico, uno que me habló en español y compasivamente-, no me recomienda esperar más. Y yo lo sigo esta vez. Ya hace un par de días que me alisto para el legrado. Necesito un cierre. No me asustó el médico, pero sospecho que si mi cuerpo no hace las cosas solito, es porque no puede, tal vez haya un riesgo mayor. No tengo miedo, pero por lo que sea, no siento esperar más.
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Estos días me sirvieron para prepararme emocionalmente para el adiós final. Siguiendo mi ritmo llegué a esta convicción, con calma, bien segura (acá está la información de la OMS sobre la conducta expectante versus el tratamiento quirúrgico para el aborto).
Necesito salir de este limbo que me amarga. Me hago chistes oscuros, me digo que “estoy en la amarga espera” o que “estoy esperando a Godot”. No es muy sano. Y lo peor de todo es que me miro en el espejo y me veo embarazada (gorda). Y hasta hace tres días me sentía embarazada también. La vida puede ser cruel. Siento una fuerza vital que me empuja a volver a la vida completa. La muerte es parte de la vida, ya lo entendí, pero no se puede vivir en este estado de muerte-vida. Ya experimenté la muerte, la llevo en mi vientre y en el corazón, y ahora quiero devolverme a la vida.
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Esta vida que es cruel a veces…pero que no se ensaña.
Y esta noche nos quebramos de risa con la nueva idea de Layla: ahora envuelve las galletitas de los perros en servilletas de tela, así los pobres bichos tienen que olisquearlas y revolearlas durante varios minutos hasta que finalmente dan con ellas. Layla llora de risa, y se le pone la cara roja de picardía.
Tags: aborto retenido, conducta expectante versus legrado para el aborto, legrado
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