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Feb 06

Oh, éramos tan jóvenes…Pero seguimos siendo bellos, ésa es la buena noticia…¿no? Mi sentido homenaje a la beautiful, sunny Colorado, nuestra casa entre 2003 y 2007. Allá empezamos a conocernos, a asustarnos y a aceptarnos -recuerden que nos casamos luego de haber pasado sólo dos meses juntos-. Y allá concebimos a nuestra Layla.
Hoy es un sábado de fotos viejas. Entre la lluvia y el viento hermos empezado con los proyectos para la nueva casa…Y yo siento la dulzura de un ciclo que se cierra. Una etapa nueva en El Bolsón, con una familia de tres, un puerperio que se termina.
Y un nuevo comienzo para este amor del Wild West. Un amor que empezó con certezas y definiciones. Un amor urgente que nos hizo crecer, y que se transformó poderosamente con la llegada de Layla.
Amor pre Layla en Colorado…Años locos de bañarnos desnudos en los lagos, hacer el amor en cualquier lado, sobre la tierra, en el auto, en la carpa, de quedarnos despiertos hasta las seis de la mañana con una botella de vino (o dos)…Y con la fiel compañía del perro Julio y la gata Lulú.
Verano.


Otoño.


Invierno


Primavera.

Tags: Boulder, Colorado, colorado, Nederland
Abr 23
Esta vez en la calle Pearl, en Boulder, la mañana del domingo…




Tags: estatuas Pearl Street Boulder Colorado
Abr 22

Foto: Layla, Milan y Monkey en Chautauqua Park
¡Yo también quiero ser polaca!
Aga (Agnieszka), Rafal y Milan son polacos, y nos presentaron a sus padres y amigos ¡Qué panzada polaca nos dimos! Me gustan mucho los polacos. Son generosos en brindis, carcajadas y abrazos. Comen todo con queso, manteca y sin culpa. Su idioma suena a una música rara, de campanitas y serruchos. Y me encantan los piroguis, esas pastas con forma de medialuna, rellenas de papa con pimienta. Mi polaco básico:
¡Hola!: czesc! (se pronuncia algo así como “chesh”)
Abuela: babcia (”bapcha”)
Tía: ciotka (”chocha”)
Montaña: góra (”gure”)
Comunidad
Amigos, familia, brazos que ayudan, orejas que escuchan, y bocas que nos ayudan a reír. Cuánto más fácil es la vida cuando somos parte de un círculo que nos contiene y abraza. Y que vive en el mismo barrio. Un círculo en el que los niños tienen muchos tíos y madrinas, y en el que los padres no están solos. Algún día lo encontraremos. O lo recuperaremos. Gracias amigos de Boulder por su calor. MUCHAS GRACIAS.
Clima
En una semana tuvimos todas las variantes posibles de la primavera de Colorado. Lluvia, granizo, tormenta de nieve, cielos azul eléctrico, y ese solazo que te raja el mate. De vuelta a casa, la aeromoza de Alaska Airlines nos anunció: “La temperatura en Seattle es de 25 grados, y brilla el sol. Si nos apuramos, vamos a llegar a tiempo para disfrutar de esta tarde única: mañana vuelve a la lluvia, y no vamos a tener días de 25 grados hasta el 23 de agosto más o menos” (risa general).
Lo que me encontré de vuelta en Seattle
Una ciudad completamente entregada a la primavera, verde y florida hasta en sus rincones más oscuros. Novecientos noventa y dos comentarios “spam” en el blog. Y la casa impecable (¡Gracias Deivit!).
Lo que sigue
A organizar la vuelta. Tenemos ocho semanas para empacar, mandar cosas a Argentina, revolver el pasado y dibujar el futuro…
Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno…
(tango Volver, Gardel y Le Pera, ¿hace falta aclararlo?). CHAN CHAN
Fotos del viaje:
Los cuatro en Chautauqua Park

Nieve el sábado en el barrio de Aga

Milan: “No le tengo miedo al invierno con tu recuerdo lleno de sol”

Nosotras en Pearl Street

¡Teta! (Milan y Layla admirando la escultura de Sylwia)

Layla con un perrito en Chautauqua Park

Mimos

Tulipanes en Pearl Street

Siesta

Sol querido

Reencuentro (y siesta) en los brazos de papá

Tags: abril en boulder, boulder colorado, great plains, montañas rocosas, primavera en boulder, vida en boulder
Abr 14

Foto: Chautauqua Park, Boulder (Colorado), Andrew-Hyde (Flickr Creative Commons)
¡Nos vamos a Boulder por una semana, yuuupiii! Vamos a visitar a nuestros amigos Aga, Rafal y el pequeño Milan. Los polacos. Y a ver a toda nuestra gente de por allá. También disfrutaremos del calorcito y del sol radiante de Colorado. O de la nieve y el sol radiante de Colorado. O de las dos cosas: abril es el mes más impredecible.
Como ya conté, Layla fue concebida en Boulder. Y ésta es nuestra segunda visita desde su nacimiento.
Boulder está ubicada en un valle, justito donde las Montañas Rocosas se juntan con las Great Plains (la gran pradera del centro de los Estados Unidos). Así que cuando uno entra a Boulder desde el este (desde Denver por ejemplo), y va camino al oeste, empieza a subir desde el llano hasta encontrarse con esas montañas rocosas y secas, pobladas por pumas, ciervos y osos, y que anuncian a las feroces Rocky Mountains.
Si me piden que les describa esta ciudad, me remito a lo que me dijo mi hermana cuando le conté sobre Boulder: ¿Estás segura de que es real? ¿No será como The Truman Show?
Un índice de crímenes de 0,1 por ciento; autos que se paran ante la menor señal de un peatón; aire generalmente limpio; río (Boulder Creek); clases gratis de inglés para inmigrantes; una comunidad organizada como nunca vi; montañas; animales salvajes; comida excelente (algo inusual en USA); buses perfecto; y la junta de gente más atlética, atractiva y sana que yo he visto en toda mi vida (no me incluyo, ¡eh!)
Llevamos en la valija ropa para todos los climas y regalos para nuestros anfitriones: los libros “Cars, trucks and things that go” para Milan, y “La maternidad y el encuentro con la propia sombra” -en inglés-, para Aga, y música para Rafal.
Volvemos en una semana. Vamos a llenarnos de amigos y sol, aunque con lo primero me alcanza y me sobra. Boulder querido, amigos, Laylita, preparémonos que…¡allá vamos!
Tags: abril en boulder, boulder colorado, great plains, montañas rocosas, primavera en boulder, vida en boulder
Feb 28
Layla y yo pasamos toda la tarde afuera. Fue mi primer contacto con el mundo exterior en tres días, ya que después del viaje por mi cumpleaños caí resfriada. Y sí, fueron muchas emociones en las últimas semanas, y esto recién empieza. Así que mi cuerpo -lo más sabio de mí-, me pidió tiempo.
Estos días transcurrieron lentos, en casa, mimándonos con Layla, calentitas, dándonos baños largos, y cantando (sí, ¡Layla ya canta!). Yo, maravillada ante esta hija mía que está creciendo tan rápido y que me tiene “pelotuda”, como diría Violeta. Me regala algo nuevo cada minuto: una palabra, un gesto de mi bebé que se transforma en niña…
Bueno, el fin de semana en La Push terminamos de armar el plan. David y yo sólo podemos conectarnos con “el flujo” cuando estamos afuera, potreando en estado salvaje.
Entonces, señores y señoras, si los vientos nos son favorables y las diosas nos acompañan, ésta será nuestra trayectoria:
-Primavera en Seattle. Con tanta lluvia, empieza antes que en el resto del país y es un shock de flores.
-Un mes en Colorado, viviendo off grid en las montañas Rocosas, en el Campo Irie de nuestros queridos Román, Justine y Japphy.
-Otro mes en Florida, con los abuelos de Layla (…)
-Al final, otra primavera, la porteña, la que vio nacer a Layla. Andaremos por Buenos Aires en agosto y septiembre. Me reencontraré con mis monstruos y mis hadas. Y finalmente me encontraré cara a cara, teta a teta, con mis nuevas amigas, esas con fuego en el corazón y niños en los brazos ¡Ay ay ay, qué emoción!
-”Barrio, barrio, que tenés el alma inquieta de un gorrión sentimental…” Si todo va bien, empezaremos el último trimestre del año en El Bolsón, nuestra tierra prometida, el único barrio que llevamos adentro, el del futuro, nuestra Pura Vida. Ojalá que sea parabién.
¡Chan chan!
Tags: Boulder, Colorado, colorado, primavera en seattle, Sarasota-Florida
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