“Nacer es romper un mundo”, por Agustina

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Foto: Mindful one (Flickr Creative Commons)

Agustina, miembro de Familia Natural y mamá de Jerónimo, escribió esta hermosa reflexión sobre el nacimiento de su hijo en el foro de Familia Natural. Me encantó, y por eso le pedí autorización para publicarla ¡Gracias Agus una vez más por la inspiración!

“Cuando era adolescente leí en el libro Demian, de Hermann Hesse: “El que quiere nacer tiene que romper un mundo”. Esta la frase se quedó conmigo: el paso de la niñez a la adolescencia, de la adolescencia a la adultez, un mundo que se rompe, y un mundo que nace.

Pero nunca la frase fue tan literal como cuando nació Jerónimo. Parir no es un romper un mundo, parir es romper una galaxia, romper un universo y romper una cultura. Parir es ser el corazón de una cebolla que con cada contracción se hace grande y se hace fuerte. Cada espasmo, cada grito, cada dolor es una fuerza que viene desde adentro y puja por atravesar las corazas impuestas por una sociedad alienada y alienante.

Con cada contracción una capa que se rompe: los mitos, los prejuicios, los mandatos, las costumbres aprendidas. El dolor del parto es el dolor de la liberación. Parir es liberarse. Y con cada contracción hacemos una involucion, una vuelta al estado natural: se pierde el lenguaje, se pierde la conciencia, se pierde el sentido hasta quedar desnudas, expuestas, y vulnerables. Pero liberadas. Parir es tener la oportunidad de volver a nacer.

Parir es romper un mundo, y ser madre es nacer un mundo. Cuerpos resignificados, roles transformados. Madre, padre, hijo, hermano, palabras del nuevo mundo. Madre e hijo se conectan piel con piel, sin mediaciones, sin intermediarios. Cuerpos que se sincronizan, corazones que se tocan. Ser madre es nacer un mundo para nuestros hijos, ser madre es una revolucióon silenciosa que transforma lo que toca a través de la entrega, el amor, la compasion y la comunicación.

Bueno, quizás estoy exagerando: Jerónimo nació por cesárea luego de tres días de trabajo de parto. Quizás rompí un cuarto de mundo, medio mundo, tres cuartos de mundo. No importa: parto largo, parto corto, parto chiquito, parto angosto, parto sufrido, parto cantado: el parto es parto. Y parir es romper un mundo. Romper un mundo, y nacer un mundo. Podemos ignorar el mundo nuevo y enterrarlo bajo la alfombra del mundo viejo, con la sospecha de que este mundo ya no es mas nuestro mundo, podemos esconderlo y guardarlo, escucharlo respirar por las noches y visitarlo cuando hace frío.

O como yo, podemos hacer las valijas y mudarnos a un mundo diferente”.

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