Ya casi pasó lo peor. Pero va a terminar de pasar cuando nos larguemos de estas tierras poco amigables, de familia retorcida y recuerdos punzantes.
Falta poco: el 10 de noviembre nos vamos de los Estados Unidos. Pero lo más importante es que, entre lágrimas y gritos, el reloj ha vuelto a andar.
Ya sé que me van a decir que no hace falta que les dé las gracias, pero me robo las palabras de Violeta Parra, y le doy gracias a la vida entonces. Por ustedes:
*Mis amigos viejos, nuevos, ciber, de cerca, de lejos, todos reales, todos del alma. Por estar siempre ahí, con la palabra o con la energía, sosteniéndonos.
*A mi familia que estuvo tan cerca y que respetó mis palabras y mis silencios.
*A todas las mujeres desconocidas que se acercaron en el momento en que es más difícil hacerlo: el del desgarro. Gracias. Van a estar para siempre en mi corazón.
*A las parteras. A Mirta Merino, por estar. A Jéssica por su calidez. Y a Christina Holmes, del Birthways Family Center, que sin haberme visto ni una vez -ni cobrado un centavo-, me dedicó tiempo como si fuera su paciente.
,
*Al obstetra Jorge Alvarez, por su honradez y empatía.
*Al personal de Planned Parenthood Sarasota, que me atendió con buena energía y respeto.
*A todos los que reconocen que el aborto espotáneo es una pérdida, y que el período que sigue es de duelo. A los que dicen “lo siento”, a los que nombran, a los que no tienen miedo de hablar.
*Finalmente, a todas las mujeres conocidas o desconocidas, con las que me siento hermanada en esta triste, tristísima experiencia de encontrarse con la muerte cuando se espera la vida (Gracias Rosa Saragoza por otra sabia y justa canción).
La muerte cuando esperas vida-Rosa Zaragoza
“Te caes, mi ángel. Vacía queda mi alma.
La vida que esperé desalentada.
Te vas tan pronto, hay leche para ti
y todo mi cariño te aguardaba.
Extiendo un manto de rosas y jazmines,
te arropo en tu viaje por las nubes;
te doy mis besos, te envío mis caricias
en este viento tibio de la tarde.
Siempre estará tu recuerdo.
No olvidaremos tu nombre.
Aquí quedamos los tuyos
con los ojos bien abiertos
y la conciencia más fina
para escuchar tu silencio
y reconocer qué nos quieres decir.
Te doy las gracias por este corto tiempo
tan mágico llevándote conmigo,
por tanta luz como has dejado en mi.
Yo sé que continuas tu camino
Extiendo un manto…
Siempre estará tu recuerdo.
No olvidaremos tu nombre.
Aquí quedamos los tuyos
con los ojos bien abiertos
y la conciencia más fina
para escuchar tu silencio
y reconocer qué nos quieres decir:
Quizá, que amémos la vida como es,
con todo el entusiasmo y la alegría.”
Letra: Rosa Zaragoza
Música: Mordekhai Zeira
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