Mi experiencia con la lactancia
Lactancia, Nuestra lactancia, Semana Mundial de la Lactancia Materna 2008 860 Comments »
Foto de mi amiga Erika Villano
Layla nació en casa. La tomé en mis brazos ni bien nació, y sobre mi pecho, piel con piel, la revisó el pediatra.
No hicimos nada más. En cambio, dejamos que ella hiciera. Así fue que solita se prendió a la teta, casi inmediatamente después de nacer.
Todos estábamos felices, ya que luego de saberla sana, lo único que queríamos era verla tomando la teta con vigor.
Todo lo demás podía esperar. TODO.
No le aplicamos colirio, no la bañamos, no le inyectamos vitamina K, ni le aspiramos secreciones con sondas.
Todas esas prácticas raramente son necesarias. Duelen y son agotadoras para un bebé. Además, pueden interferir seriamente con el inicio de la lactancia.
Nuestro comienzo con la teta fue fácil y se dio naturalmente. Sin embargo, me tomó unas semanas adaptarme a esta nueva forma de vida.
Recuerdo que durante el embarazo solía preguntarme cómo se sentiría tener a alguien prendido de mis pechos las veinticuatro horas del día. Tenía mis dudas sobre cómo iba a adaptarme ante esta “invasión”.

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