Empezó de a poco, palabra por palabra, pero en las últimas dos semanas nuestra hijita ha empezado a nombrar todas las cosas de su mundo. Así, “árbol” es “arba”; “cat” es “ca”, “snow” es “nou”, y “agua” es “abua” ¡Y la lista es larguísima!
Layla está siendo criada en una familia bicultural y bilingue (perdón, no puedo poner la diéresis sobre la u). Su papá es estadounidense y su primera lengua es el inglés. Yo soy argentina, ¡y hablo español con acento porteño!
Desde que nació Layla, cada uno le habla en su lengua madre, y en casa hablamos solo español. Esta manera de comunicarnos nos sale naturalmente: David y yo siempre hemos hablamos español entre nosotros (desde que nos conocimos en México hace ya seis años), y por otro lado a los dos nos sale hablarle a nuestra hija en nuestro propio idioma.
Pero cuando empezamos a investigar más sobre el tema, descubrimos que esta manera de comunicarnos es una combinación de dos sistemas para criar niños bilingues: OPOL (One Person-One Language, una persona-un idioma), y ML@H (Minority Language at Home, o lengua minoritaria en casa).
Y es perfecta para nuestro caso: se sabe que un chico tiene que escuchar una lengua por lo menos el 30 por ciento del tiempo para aprenderla. Así que el español hablado en casa refuerza el mío, ya que nuestra vida social es cien por ciento “en inglés”.
En nuestra última visita al pediatra, la doctora nos confirmó lo que ya sabíamos: al principio Layla va a hablar las dos lenguas como si fueran una sola. Y después va a empezar a distinguir las dos, y va a hablar inglés con aquellos que le hablen en inglés, y lo mismo con el español ¡Y ambas lenguas las hablará sin acento extranjero! Hoy tuvimos la primera muestra de esto: cuando llegó de su paseo diario con David me dijo “¡Hala!” (hola). Sin embargo, saluda a las personas que encontramos fuera de casa con un “Hi!”.
Si estás criando a un hijo bilingue y querés compartir tu experiencia conmigo, escribime por favor ¡Para nosotros esta aventura recién comienza! Ya les iré contando como nos va yendo en el camino.
Bye bye! ¡Chau!
Además:
Distintos métodos para criar niños bilingues, click aquí (en inglés).
Información sobre familias biculturales, click aquí (en inglés).
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