Ay, se me acaba de romper el corazón leyendo “Del cochecito a los brazos de mamá: mi llegada a la crianza con apego”, en el blog de Luisina. Y no es que se me rompió de dolor, ni de tan seco que estaba. Se me rompió de honestidad, de entrega, y de lágrimas recién nacidas. Se me rompió de futuro, Luisina.
“A Guille le diagnostican displasia de caderas y comienza a usar un arnés que la inmoviliza. Siento que todo vuelve al punto cero, es como si el 3 de marzo se hiciera presente otra vez con todos sus fantasmas, con la sombra. Pero mi beba tiene 6 meses, está triste por no moverse. Sí, está triste y se le nota: nada de “ni lo siente”, “te molesta más a vos que a ella”, está triste y yo intento remediarlo teniéndola todo el día a upa…”
Gracias Luisina por hacerme un lugar en tu vida. Gracias por contar tu historia, mujer, y por abrir tu corazón a tus amigas. Gracias por vos, por Guillermina, y por la inspiración. Es muy poderosa.
Etiquetas:blog de amor y de casualidad, crianza con apego, crianza en brazos, luisina serenelli







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