Así es en Seattle: cinco, siete, veinte días grises y lluviosos. Y uno o dos de sol radiante en los que, como dijo mi amiga Heather, “todo parece tan pero tan fácil”. Estas son algunas postales del primer día de sol en una semana, tomadas en el Arboretum.
La primavera va llegando con sus flores, su verdor, su sol que ya calienta, y el amor que se renueva. Y la lluvia, claro, que no se va hasta que llega el verano ¡Ahí sí! Durante julio y agosto, todo se pone marrón y seco: las hojas, el pasto, la piel. Pero cuando esto suceda…ya no estaremos aquí.
¡Brindo por este día de primavera que nos cargó de sol y color! ¡Chin chin! Prosit!
Foto: Sentir que mis pies tiene raíz…

Flor caída (“He visto lo mejor de las flores en las flores muertas”)



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