Inspirada por la Semana Internacional del Parto Respetado (que termina el domingo), decidí pedirles autorización a las amigas de la Red Social Familia Natural, para ir publicando de a poco sus experiencias de parto. Gracias chicas por la generosidad y la inspiración. Sus relatos seguramente ayudarán a otras mujeres a tomar decisiones conscientes y seguras para el nacimiento de sus hijos.
Guillermina nació a través de una cesárea necesaria, pero Luisina -la mamá- está convencida de que podría haberse evitado si sus emociones durante el embarazo hubieran sido diferentes. Gracias Luisina por compartir tu experiencia ¡Y felicidades por Guille, que cada día está más preciosa!
“Tuve una cesárea que no viví mal. Digo, no lo viví como una mala experiencia…ni como que me estaban estafando. Creo que solita me puse ahí: hubo emociones mías y una desconexión profunda con el embarazo que me llevaron derecho al quirófano.
Poco antes de los seis meses me diagnosticaron oligoamnios (insuficiente líquido amniótico), y tuve que hacer reposo por el resto del embarazo. Reposo total y absoluto: sólo podía ir al baño. Mi beba nunca se dió vuelta, quedó sentada con la colita apoyada en mi pelvis y las piernas en canastita. Era imposible que saliera así. Imposible al menos para mí.
No me cuestiono la cesárea…me cuestiono por qué no pudo ubicarse para nacer, por qué no quise dejarla salir…qué cosas hubiese ganado y cuáles perdido. Qué profundos temores guardaba tan adentro…me lo pregunto cada día.
Aún así, no fue una cesárea cien por ciento respetuosa. Mi marido no me acompañó. Y no lamento tanto el haber estado sola como el hecho de que a David le “robaran” el primer llanto de su hija, la primera respiración. Me duele profundamente que se haya perdido de ver nacer a su hija.
Recuerdo absolutamente todo con claridad. Fueron muy medidos con la anestesia. Del momento cúlmine, recuerdo dos frases: “Bienvenida Guillermina” dijo mi médico obstetra, y el anestesista: “¡Ya sos mamá!”, y me dió un beso en la frente. Había un silencio absoluto en el quirófano, me acercaron a Guille envuelta en una toalla azul marino, su carita toda blanca por el unto sebáceo y esos ojos bien abiertos. Nos miramos uno, dos, tres segundos, pero los recuerdo como si fuera hoy, ¡¡¡qué impactante!!!
Lamentablemente se la llevaron a Neonatología porque tenía distrés respiratorio. Nació en la semana 37 por oligoamnios (para esa fecha ya estaba en 1, lo normal es entre 5 y 10). Seguramente algún otro obstetra hubiera programado la cesárea mucho antes. Le agradezco a mi médico por jugarse a “aguantar” con todo lo que eso implicaba.
A la hora y media Guille ya estaba conmigo.
El parto que viene: bueno, si tengo otro hijo, ¡ojalá que pueda conectarme mejor con el embarazo y se ubique bien! Ya no tener ningún problema en el embarazo sería una gran cosa. Si nace por parto vaginal, ¡mejor! Y si me toca cesárea de nuevo, ahí iré yo con la ley en mano (y por qué no un escribano) a exigir que se cumplan mis derechos.”
Más información sobre tus derechos a la hora de dar a luz (parto vaginal o cesárea), click aquí (Dando a Luz-Derechos)
También: la partera mexicana Mirna Amaya habla los bebés que están posicionados en podálica o pélvica. Click acá.

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