| |
dic 01
Nos vamos antes de lo previsto. Como dijo mi amiga Mara que dicen en Cuando Harry conoció a Sally, “cuando ya sabés con quien querés pasar el resto de tu vida, querés que el resto de tu vida empiece lo antes posible”.
Y lo antes posible es mañana. A la 1.30 de la tarde, Layla y yo estaremos aterrizando en Bariloche y reencontrándonos con David. Dos valijas, la butaca del auto y el perrito Julio.
128 kilómetros después vamos a llegar a la casa que alquilamos en el Barrio Arrayanes, en El Bolsón. Y quince minutos más tarde pisaremos los tres juntos y por primera vez el terrenito que compramos hace casi cinco años. El sueño empieza a materializarse, y yo casi no me lo creo.
Nuestra vida va a cambiar, y este blogcito también. Hace rato que ya no focalizo en temas de crianza, sino que simplemente la vivo, dejándome fluir y encontrando las respuestas dentro mío, o esperando a que lleguen con la certeza de que van a llegar con los días.
No puedo ni quiero convertirme en una militante de la causa, hablando siempre de lo mismo y con el mismo color. Creo que la militancia ha de ser la propia vida de una. Y desde ahí -sólo desde ahí-, se puede transmitir algo.
Creo que mi camino y el estilo de vida que sigo desde hace años me han llevado, por ejemplo, a elegir el parto que elegí para Layla, y a criarla con el respeto como intención. No fueron un libro, ni un blog, ni un foro, ni una idea. Fue mi continuum, el flujo de mi vida, el mismo que me lleva ahora a la Patagonia con Layla y David.
Y si reflexiono sobre crianza, es sobre la única crianza que conozco y puedo juzgar: la de mi hija. Que es parte de una vida que cada vez se enriquece más.
Trato de criar a Layla en el respeto: a ella, al prójimo (humanos, animales, plantas, planeta, universo), a los vínculos, a la vida, a la muerte, a los sentires, al cuerpo y a los misterios. A la ideología y a la coherencia.
La “crianza con respeto” es un término. No es para mí ni una fórmula de crianza, ni una transgresión, ni un aspecto de la vida. Es mi manera de vivir. O al menos la intención que pongo.
Hasta la vista entonces. La próxima vez ya desde mi nuevo pueblo, compartiendo las sensaciones que me produce, el olor que tiene, sus colores, su gente. Placefinding lo llama David. Yo lo llamo: el resto de mi vida.
Etiquetas: crianza con apego, crianza respetuosa, El Bolsón, patagonia
ago 11
(mirábamos una foto de la familia durante mi embarazo, y señalábamos a los integrantes: grandpa, nanny, papá…)
-¿Y quién está en la panza de mamá?
-Layla
-¿Y qué hacía Layla en la panza de mamá?
-¡Cantaba! laralaralara (melodía nueva, desconocida para mí, no pude entender qué decía ¿sería la lengua que hablaba en su vida anterior?)
(me pregunto por qué las mamás hablamos en tercera persona con nuestros hijos…¿será porque los chicos hablan de esa manera y nosotras los seguimos, o será que ellos hablan así siguiendo nuestro ejemplo? ¿A ustedes les pasa?)
-Layla, cuando alguien nos dice “hola” le respondemos con otro “hola”.
-mmmm…
-¿Y qué le vas a decir a la amiga de la abuela cuando venga a visitarnos?
-Hola.
-Y qué le vas a decir a papá cuando vuelva?
-Hola.
-Y qué le vas a decir a Julio cuando vuelva?
-Sit! (“¡sentate!”)
Etiquetas: conversaciones de niños, crianza con apego, desarrollo del lenguaje
jun 24

Foto: Jurvetson (Flickr Creative Commons)
Hace un par de semanas terminé de leer “El concepto del continuum”, de Jean Liedloff, un estudio antropológico sobre los indios Yequana de la selva amazónica, que los padres occidentales hemos convertido en un verdadero manifiesto de la crianza natural. El libro me impactó porque pone en palabras mis intuiciones: la naturaleza es siempre la misma. Un bebé que nace en la “edad de piedra” entre los yequanas tiene impreso en su cuerpo el mismo continuum -la misma naturaleza- que un bebé que nace en un moderno hospital de Nueva York.
Mi amiga Agustina de Familia Natural (que escribe tan claro y con tanta pasión), lo explicó así:
“El continuum es la sucesión armónica, la transición gradual, el cambio lento.. De los brazos a la movilidad propia, del llanto al lenguaje, del espacio compartido al espacio propio, de seguidor a líder, la vida continuum es la vida que fluye, es la vida en la que las etapas se suceden naturalmente y en armonía, sin trauma ni violencia. En la cultura occidental Naturaleza y Vida no están en armonía, los pasajes son violentos, las transiciones son abruptas, los cambios son traumáticos. Es la ruptura del continuum, la negación de la naturaleza.”
Hemos estado debatiendo en el foro sobre el continuum, y me quedé pensando en cómo hacemos las madres para liberar ese continuum del que nosotras mismas hemos sido tan violentamente desgarradas. Ese continuum que nos permitirá ser las madres lobas con las que nuestros hijos esperan encontrarse. Seguramente haya que buscar el camino en las hormonas. Ni en el intelecto ni en las emociones, sino en las hormonas del embarazo, del nacimiento y de la lactancia. Sin esa liberación hormonal, el continuum tal vez se quede enterrado en lo más profundo de nosotras, estrujándonos las tripas hasta el final de los días.
Pienso en la manera en que vivimos los embarazos: con la sensación de un cuerpo deformado y no transformado. Con pesadez, con fastidio a veces, como una enfermedad en el peor de los casos, focalizadas en el cuerpo que va a quedar en lugar del que ES en todo su esplendor, o atiborrándonos de comida innecesaria. Mi amiga A. entra hoy en la semana 39 de su embarazo (si es que no está naciendo su bebé en casa). Nos vimos hace unos días en el parque para un picnic. Ella llegó caminando con paso y sonrisa firmes. Llevaba en la espalda, “a caballito”, a su hija de tres años, radiantes las dos. A. jugó con los chicos, se sentó en el piso con las piernas cruzadas y nos dejó ser parte de su brillo por unas horas. Con naturalidad, sin quejas, sin estruendos.
Luego, la manera predominante de nacer en nuestra época no hace más que quebrar -o confundir en el mejor de los casos-, el continuum. Cuando recibí a Layla en mis brazos, caliente y húmeda, las dos supimos qué hacer. No se violó el mandato natural. Exactamente como había sido durante el trabajo de parto. No pensé en dilatar, o en pujar, solo hice lo que mi cuerpo mi indicaba: seguir el continuum del nacimiento. Y la crianza se dio de la misma manera, después de haber parido en la intimida de mi casa, dejar a mi hija en un cuna, o en otro cuarto, me parecía realmente de ciencia ficción. Ninguna de las dos estaba confundida sobre lo que había que hacer.
De la lactancia no hay mucho que decir: el símbolo más contundente del flujo del continuum, de la energía vital, de la naturaleza.
Cada vez que tengo dudas en mi camino de madre (una o dos veces por día), cada vez que siento que estoy distanciándome del continuum, vuelvo a la noche del nacimiento, en la que hice lo que tenía que hacer, sin pensar, sin leer consejos en un libro, sin atender a los legados sociales o familiares.
La clave para entender el continuum es la contemplación de la naturaleza: el movimiento del sol, los ciclos de la luna, el paso de las estaciones, los cambios hormonales del cuerpo, son transformaciones no se pueden apurar ni detener. Suceden cuando es el tiempo perfecto para ello.
Cierro con más de Agus (¡gracias amiga!)
“Abrazar el continuum no es seguir la fórmula yequana, abrazar el continuum es reconocer que hay necesidades biológicas que son universales y anteriores a toda norma cultural o costumbre social, es entregarse al ritmo que marca la naturaleza y resistir el deseo de dirigir, es ponernos en manos del instinto, es dejar salir a nuestra naturaleza animal. La crianza continuum es la crianza que genera el ambiente propicio en el que la naturaleza se pueda expresar y desarrollar, es poner a la crianza al servicio de la naturaleza. Es tener al hijo en brazos hasta que gatee, es amamatar hasta que se destete, es cercanía hasta que se aleje, es dejar que los chicos crezcan y que la naturaleza fluya, sin forzarla, sin iterrumpirla. Si en cada etapa satisfacemos sus necesidades y los hacemos sentir seguros y satisfechos, están emocionalmente preparados para pasar tranquilamente a la etapa siguiente. Una mamá yequana amanta a su hijo mientras camina por la selva, yo lo hago en la intimidad de mi cuarto y a puertas cerradas; para un varón yequana el pasaje a la independencia es ir de caza con los adultos de la tribu, para mi hijo será ir por primera vez solo a la casa de su abuela. Circunstancias, medios y herramientas son distintas, la naturaleza humana es la misma.”
Etiquetas: crianza con apego, el concepto del contimuum, jean liedloff, the continuum concept
jun 06
No. No es que este blog se ha convertido en un blog de fotos. Volverán las palabras muy prontito. Es un tiempo de paz quieta, de reflexión y de acomodamiento. De esperanza anaranjada. Además, el calor que nos ha empujado hacia afuera. Agua, playa, picnis, lectura bajo los árboles. David está trabajando solamente desde casa y el sol se pone después de las nueve de la noche, así que andamos los tres de acá para allá, en un estado de perpetua vacación, felices, organizando la mudanza de a poquito, viendo como cada cosa encuentra su lugar…
Y así se durmieron mis amores la otra noche, con las ventanas bien abiertas para refrescar el aire:
Etiquetas: Colecho, crianza con apego, Fotos
may 26
Dolores, miembro de la red social Familia Natural, le hizo estas tres preguntas a Laura Gutman. Tres preguntas precisas y necesarias. Laura Gutman le dio la autorización para difundir las respuestas, así que aquí están, ¡Qué las disfruten! ¡Gracias Dolores por esta iniciativa!
¿Podés contarnos brevemente cómo fue tu vivencia de tus propias maternidades? ¿Qué se despertó en vos, qué apoyos tuviste, cómo viviste la relación con la sociedad o con otras madres, cómo fue tu puerperio? A mí, por lo menos, me intriga mucho conocer un pantallazo de la experiencia personal de alguien con tu visión.
Es importante aclarar que mi vocación no surgió a partir de mi experiencia personal, aunque fui madre muy joven, Misteriosamente, apareció mucho antes, desde un rincón muy íntimo del alma. Dicho esto, puedo contarles que a los 18 años me encontré exiliada en Francia (año 1976). Fui muy pobre y extranjera. A mis 22 años nació mi primer hijo, amado y deseado. Encontré muchas certezas y seguridad en mi interior. Pero nada de lo que yo “sabía” se reflejaba en el mundo externo. En esa época no solo era raro encontrar a una madre que amamantara o que permanezca con su bebe en brazos, sino que era raro encontrar una madre con un bebe. Era Paris. Hacía frío. Me nutría de libros que buscaba y encontraba aparentemente sólo yo…Era la época del boom del feminismo, y yo era obviamente una militante feminista. Pero no sé de donde saqué esa certeza de que feminismo y maternidad no podían estar enfrentados. En ese momento era o una cosa o la otra. Yo sabía que era un error. Así que empecé a “pensar” la liberación de la mujer desde los partos respetados, desde el derecho a amamantar, desde la comprensión del deseo consciente o no consciente de cada mujer. Esos fueron los comienzos. Luego nació mi segunda hija (también en Francia) y muchos años después mi tercera hija (en Argentina). Yo viví todos mis puerperios con increíble felicidad, pero tuve y tengo la sintonía suficiente para percibir y comprender los puerperios de las demás.
En los contactos con otras mujeres o en los foros virtuales suele haber respuestas muy violentas cuando se tocan temas de crianza con apego, parto respetado o no medicalizado, lactancia prolongada, colecho, desafío a la corporación médica, alimentación sana ¿Por qué te parece que el nivel de enfrentamiento sobre estos temas femeninos es tan grande? ¿Por qué tantas mujeres están tan poco dispuestas a recuperar ese poder femenino?
También tienen razón (las mujeres que reaccionan agresivamente). Porque nadie tiene derecho a decir que una cosa es mejor, más saludable, o más positiva que la otra, sin conocer profundamente los motivos por los cuales a una mujer le duele estar en contacto con su hijo, o le duele volverse invisible o está lastimada al punto de enloquecer por la sensación de ser devorada por un hijo. Siempre es más saludable formular preguntas que nos acerquen, en lugar de dictaminar lo que está bien y lo que está mal.
Si la familia nuclear está demostrado que es un modelo débil para criar hijos, ¿qué otro modelo puede construirse en nuestras sociedades urbanas? ¿Qué responsabilidad les cabe a las mujeres en el poder (poder económico, político, profesional) para ayudar a crear nuevas redes y qué propuestas posibles podrían crearse?
El Foro que ustedes han creado es una forma de tribu urbana. Es una manera de estar juntas, donde muchas de ustedes reciben apoyo, compañía y sostén, aunque no se conozcan personalmente, ya que pueden llegar a tener más intimidad entre ustedes que con amigas de toda la vida. No tengo mucha confianza en las mujeres que ocupan puestos de poder, ya que los han asumido dentro de modelos masculinos. Al menos no puedo pensar en ninguna en particular como modelo de poder femenino. El colectivo de mujeres tenemos esa tarea pendiente.
Cariños
Laura Gutman
Etiquetas: , crianza con apego, feminismo, laura gutman, Maternidad, Puerperio
|
|
Recent Comments