-¿Y la lactancia? (me preguntó otra señora de las muchas -¿demasiadas?- con las que hablo por estos días).
-¿Y la lactancia qué?
-¿Vas a destetar a Layla?
-No. Mi embarazo no cambia la lactancia de Layla. Es nuestra relación especial y única, y va a terminar cuando las dos estemos listas.
…………….
Y siguiendo con la lactancia, hoy leí dos artículos. Uno que me encantó e inspiró, y otro que me disgustó muchísimo.
El primero es una historia hermosa de lactancia de una mamá canadiense que vivió en Mongolia, donde según cuenta, ¡es el Teta Fest! La lactancia en público y la lactancia prolongada son cosas de todos los días ¡Y parece que todos son más felices también!
……………
Y el segundo es un artículo de Matador, la revista que edita el Gringo (sí, sí, el Gringo). Es la historia del destete de un bebé de 13 meses, contada por el padre. No es el texto lo que me molestó, pero sí el uso de una de las fotos que lo acompaña. En ella se ve a una mujer Zulu con los pechos descubiertos -el autor cita de manera poco precisa el destete de los niños de esta tribu-. No tengo nada en contra de la foto, aunque sí del epígrafe: “¿Cómo un nene puede dejar esto?”, refiriéndose, claro, a las lolas. Si podemos decir que el nene dejó algo -porque el destete fue unilateral-, lo que dejó fue de amamantar del pecho de su mamá. No dejó las “buenas lolas” de una mujer Zulú. El texto es un conjunto poco feliz de “istas” (machista y sexista para empezar).
Esta mezcla confusa -y tan poco “Matadoriana”- de la lactancia materna y la sexualización que los hombres hacen de los pechos femeninos me da verguenza. Y no colabora a que las mujeres nos sintamos más cómodas al amamantar en público, o al amamantar a secas. En fin, hoy estoy enojada.
¡Adiós, amigas! (y amigos, pero no al Amigo Gringo) ¡Ojalá que la mañana me encuentre de mejor humor!
Recent Comments