Las emociones viajan…

Nuestra vida en Seattle, Videos 113 Comments »

Recibí este mensajito de mi amada Silvina:

“¡¡¡Hola a los pimpollos!!! ¿Sabés? Anoche volví a soñar con Laylita…es increíble la fuerza que esta nena tiene en mí. Otra vez soñé que la tenía que cuidar, y la llevaba a una tienda de juegos y cosas para niños y le decía que le compraría un regalo….entonces ella elegía un proyector de diapositivas con una película..¿sabés qué peli? ¡¡¡¡Cabaret!!! Bueno, a partir de ahí pasaban muchas cosas, entre ellas que Layla y yo nos peleábamos con el dueño de la tienda…y más cosas que ya no me acuerdo. De lo que sí me acuerdo es que la sensación entre ella y yo era como de mucho cariño y complicidad, como el que tenemos vos y yo…Se ve que las emociones viajan…Les mando esta canción de Alela Diane, para que se abracen, bailen y se quieran. Madre e hija y una tía-amiga que las piensa tierno-tiernísimo desde Barcelona.”

Y sí, las emociones viajan. Y se transmiten por los genes y por la leche materna, ¿no sabías? Y por los sueños y por el agua en la que nos bañamos ¡Por eso a las tres nos gusta “Cabaret”! ¡Oh Cabaret!

Acá es la medianoche, Sil, y en Barcelona serán las 8 o las 9 de la mañana ¿O las 10? Ya me perdí con tanto cambio horario ¿Qué hora son, mi corazón? Hace rato que te levantaste ¿no? ¿Te habrás despertado con sol en la nueva casa-del nuevo pueblo-al lado del mar?

Seattle. Barcelona. Y Buenos Aires que siempre anda ahí, buscona y llena de pasado. Acabo de ver “Men” de Doris Dorrie. Cómo me gustaría comentarla con vos. Querría preguntarte si pensás que esa misma historia podría ser protagonizada por dos mujeres y llamarse “Women”. Y cuáles pensás que son las diferencias fundamentales (si las hay) entre la amistad entre hombres y entre mujeres.

Bah, como me gustaría comentar cualquier cosa con vos.

Te quiero, Sil. Llueve, hace frío y tengo ganas de comer mucho chocolate con una amiga de (para) toda la vida.

Posdata: Hermosísima la canción.

“My mother told me use your voice, my little bird…Sing sing sing, sing melodies”.

¡Gracias Sil de mi corazón!

Etiquetas: , , ,

“Un pedazo de caca en la nariz”

Nuestra vida en Seattle, Películas 980 Comments »

Anoche vimos la película Cómo cocinar tu vida, de mi admirada Doris Dorrie (Alemania).

Es la tercera película de ella que veo. ¿Soy Linda? y Nadie me quiere -ambas vistas por primera vez durante el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires-, pusieron a Doris Dorrie en la lista de mis directores favoritos.

Amo su cine artesanal y su sentido del humor, el uso que hace de los diferentes recursos narrativos, y la mezcla de soportes técnicos. Pero sobre todo me encanta su originalidad. Es un cine precioso el de Doris.

Cómo cocinar tu vida es un documental sobre la comida en el mundo actual. Por un lado, la comida como industria, “el combustible de la máquina humana”, y por el otro la comida preparada por las manos de hombres y mujeres, la comida que cocinamos pero que al mismo tiempo “nos cocina a nosotros”.

El personaje central de la película es el maestro Zen Edward Brown (California), a quien Dorrie acompaña durante sus clases de cocina, charlas y prácticas de meditación. Brown es como una estrella de cine del Zen: lengua filosa pero sabia, lágrimas de niño, y una pizca de prima donna de la cocina.

Los primeros quince minutos de la película, centrados en su clase de amasar pan, son inolvidables. Están bellamente narrados, y tienen los consejos más sabios para hacer el pan.

Ah, casi me olvido de explicar el título de este post. Dice Brown sobre el “enojo viejo” -ese que reaparece de vez en cuando y que no logramos sacudir del todo-, que es como si tuviéramos un pedazo de caca sobre la nariz: no importa adónde vamos o qué hacemos, todo huele mal, porque la caca está ahí en la nariz, y es lo único que podemos oler. Pero si la limpiamos, el mundo huele como debe oler. A veces a flores, a veces a caca…

Aquí está el trailer de la película (en español):

Etiquetas: , ,
Designed by NattyWP Wordpress Themes.
Images by desEXign.