
Foto: Ana Ve (Flickr Creative Commons)
Le pregunté a mi querida Ale Galván por qué estudiaba Partería, y ésta fue su respuesta.
¿Qué les puedo contar de Ale? Ale es mamá de tres hijos, coordinadora de un grupo de Liga de la Leche, estudiante de partería, activista del amor y del deseo, hada, brujita, y una hermana del alma. Terminé de leer este relato muy emocionada, vibrando como siempre que conecto con ella. Tengo ganas de reírme y de llorar, de salir corriendo YA a HACER ALGO. Como hace ella: “En vez de quejarme, acciono” ¡Qué la disfruten! ¡Brindo por más Ales Galván en este mundo! ¡Viva la pasión!
-Ale, ¿Por qué estudiás Partería?
“Bueno, ¡qué pregunta! No sé si puedo contestarte acabadamente. Es decir, capaz que por lo que hoy quiero ser partera no es lo mismo que por lo que me decidí a ser partera hace un año, ni tampoco por lo que seré partera en cinco. Pero vamos probando.
Hoy quiero ser partera porque quiero ser parte de un cambio, y yo creo que el cambio empieza por casa. Para empezar, soy de las eternas ritualistas que casi sin preguntar van en contra de la corriente, sí sí, por ritual. Así fue que durante toda mi vida siempre hice todo al revés del común de la gente.
Fui atea públicamente en mi colegio de monjas, tanto que las monjas me invitaban a debatir en otros cursos porque según ellas yo sabía plantear los contras cuando se charlaba el tema “¿Dios existe?”.
Me fui a vivir con mi novio en contra de toda la familia de él (mis viejos ya estaban curados de espanto), me casé a la tarde porque lograron convencerme de que al mediodía haría mucho calor en febrero, y me casé con el vestido de mi mamá. A pesar de todos los agurios de mala suerte, ya llevo doce años de casada.
Amamanté a mis hijos en lactancias prolongadísimas (ya hemos hablado de esto), y súper criticadas por ambas familias. Crío con apego, duermo con ellos, y uso la crianza con amor, con respeto, o como la llamemos.
En fin, ya durante la lactancia conocí el tema del parto respetado. No pude lograrlo con mi segundo hijo, me volvieron a engañar, y entonces decidí parir en casa a mi tercera hija, hace ya tres años. Fui una de las pocas -sino la única- que por esa época parió en casa en Rosario, mi ciudad.
Parir en casa signficaba varias cosas: comprobarle al mundo que YO podía, pero mostrarle a la sociedad que CUALQUIERA PUEDE, yo no era ni yogui, ni nada de eso. No creo que tenga más hijos. Pero podría haberme quedado con eso, y seguir contando mi experiencia para inspirar y ayudar a otras madres.
Pero me di cuenta de que mi sola experiencia no había modificado las cosas sustancialmente. Otras chicas que vinieron después que yo en mi cuidad tuvieron que recorrer el mismo camino que yo para lograr un parto respetado: pelear con la obra social, llamar a parteras de Buenos Aires…
Así fue que con unas amigas decidimos armar Alumbar, una organización para difundir los derechos del parto y del nacimiento (Alumbrar estuvo quieta un tiempo, pero ya está por volver, ¡qué alegría!). Pero tampoco esto bastó para cambiar las conciencias de los médicos. Organizamos conferencias, panfleteadas, miramos videos y debatimos. Algunas mujeres sí lograron el cambio, pero todavía no habíamos logrado un cambio significativo en la comunidad.
Por eso quiero ser partera. Porque entiendo que asistiendo a mamás de una manera diferente voy a poder realizar un cambio significativo, no sólo por esa mamá a la cual asista, sino porque podré contar yo con la propia experiencia de muchas madres asistidas.
A mí me pasa esto: en vez de quejarme, acciono. Accioné cuando creé un grupo de parto, acciono cada día con mi grupo de apoyo en la lactancia, con la no violencia en la crianza de mis hijos, con mi parto en casa, con estudiar Partería…
Si lo pusiera en otro plano diría que si algo en mi ciudad no me gusta, y me molesta lo suficiente, en vez de quejarme por medio de los concejales inútiles, ¡me hago concejal! (¡ay, lo estoy pensando no sabés cómo!).
Para mi ser partera es recuperar un eslabón perdido. Las parteras están en extinción, al menos en Argentina. Las parteras le devuelven a la mujer su poder interno, su sabiduría ancestral, y yo no quiero perderme ser parte de este cambio, quiero estar ahí. Quizás es una mirada egoísta también, quizás es difícil decir que sólo lo hago por los demás, quizá yo no me banco todo este tiempo que nos lleva a las mujeres cambiar el nivel de conciencia, y poder pararnos y decir ¡BASTA!
Mientras más seamos las que ofrecemos algo distinto, más mujeres se despertarán y después claro, ya sabés lo del centésimo mono…Quiero apurar un poco las cosas con mi acción, necesito irme de este mundo sabiendo que colaboré concretamente a que las mujeres puedan elegir qué parto desean tener, a través de conocer algo distinto de lo que conocen hoy.
Además: ¡Todas somos parteras! Todas las mujeres somos sabias, todas somos mujeres que nacimos de mujeres, ser partera implica para mí devolverme a mí misma la sabiduría ancestral. Nadie-nadie-nadie antes me enseñó tanto de mí misma como estoy aprendiendo ahora mientras estudio Partería. Y quiero poder transmitir eso también.
Y por último: estudio Partería por mi hija. Hoy Vicky ve su “casamiento” ( se le pegó eso, en vez de nacimiento, me he dado cuenta que ambas palabras son parecidas), me pregunta si me duele, se acuerda de cuando ella estaba adentro, en unos años me acompañará a los partos, verá infinidad de mujeres parir antes que ella. Y ella podrá elegir.
Así como ahora ella amamanta a sus osos, en el futuro no pensará lo difícil que es amamantar. Ella ve todo el día en casa a mujeres amamantando, yo hablo todo el tiempo de eso, es lo natural para ella.
Si yo pudiera decirte algo para Layla es: llevala con vos a todos lados, al baño cuando te cambies tu apósito de menstruación y entonces le contás que todos los meses se desarma la casita, y entonces ponés tu sangre en un balde y se riegan las plantas…Llevala a grupos en las que todas amamantan, y donde todas crian con amor. Llevala a los partos de tus amigas si podés, que ella vea parir. Ella no va a tener miedo, no es dolor ¡Es fuerza!
Ser partera es hacer activismo intenso… como cuando llevas a Layla en el cargador en lugares donde no hace tanta falta pero igual la ponés para que otros vean y pregunten, y vos puedas contarles. A mí se me acaban los tiempos de lactancia, con Vicky estamos en llegando al final (capaz un año más), ya me pesa mucho en el cargador, igual la llevo pero ella no quiere a veces…Ya la parí en casa, ¡no puedo seguir pariendo hijos solo por hacer activismo!(aunque lo pasé tan bien que paririría cada semana).
Así que entonces me monto en la ola de ser voluntaria en Liga de la Leche, de trabajar activamente en un grupo de parto, ser líder API (Attachment Parenting International), ¡y ser partera!
¿Sabés que me siento partera? ¿Sabés que nunca antes me sentí nada como ahora? ¿Sabés que ninguna profesión me cerró tanto como ésta?
Un abrazo, Ale”
Más posteos sobre Partería, click aquí.
Recent Comments