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	<title>familianatural.org &#187; Puerperio</title>
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		<title>El puerperio, el padre y la tribu que&#8230;¿ya llega?</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 07:32:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Puerperio]]></category>
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		<category><![CDATA[el concepto del continuum]]></category>
		<category><![CDATA[en lugar de tribu solo hay un padre]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando recibí la última newsletter de Laura Gutman ,&#8221;En lugar de tribu hay sólo un padre&#8221;, me quedé estupefacta por la sincronicidad: estos días he andado rebuscando en los primeros tiempos de mi puerperio, y he visto que detrás de la leche y los pechos duros, de la sangre y de mis llantos, aparece claramente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://familianatural.org/wp-content/uploads/2009/06/1774967044_810ed3da6a.jpg' title='1774967044_810ed3da6a.jpg'><img src='http://familianatural.org/wp-content/uploads/2009/06/1774967044_810ed3da6a.jpg' alt='1774967044_810ed3da6a.jpg' /></a></p>
<p>Cuando recibí la última newsletter de <a href="http://www.lauragutman.com.ar/">Laura Gutman</a> <strong>,&#8221;En lugar de tribu hay sólo un padre&#8221;</strong>, me quedé estupefacta por la sincronicidad: estos días he andado rebuscando en los primeros tiempos de mi puerperio, y he visto que detrás de la leche y los pechos duros, de la sangre y de mis llantos, aparece claramente la figura de David, moviéndose como un utilero entre bambalinas. Perimitiéndome ser en toda mi plenitud puerperal.</p>
<p>Pasamos los primeros tres meses de Layla en nuestro nido alquilado de Buenos Aires. Veíamos a nuestros amigos, a la familia, y paseábamos por la ciudad como turistas. Laylita andaba siempre en la bandolera, David trabajaba desde casa, acomodando sus horarios de acuerdo a la situación, y yo me iba asentando a paso seguro en mi nuevo rol de madre.</p>
<p>David atendía a mis necesidades con la misma prontitud con la que yo respondía a las de Layla. Éramos como una orquesta, teníamos un ritmo. Si me veía dándole la teta a Layla, enseguida me traía un jugo de naranjas con mucho hielo y maníes&#8230;Gracias a él, yo tuve el espacio físico y emocional para desbordarme, enloquecer y finalmente reencontrarme con una cordura que (sí, lean bien) nunca antes había tenido en mi vida. </p>
<p>Fue un <a href="http://familianatural.org/parto-respetado/el-puerperio-esa-tierra-movediza/">puerperio pleno y relajado</a>, en el que convivieron la sombra y la alegría inclasificable que nos había traído Layla.</p>
<p>Fue David quien puso en palabras mis llantos desconsolados de la tardecita: &#8220;Llorás porque nunca amaste así, éste es un amor enorme que nunca antes ninguno de nosotros sintió&#8221;. Me desarmé en sus brazos. Moco, leche, lágrimas, alivio, más moco. El me sostenía mientras yo sostenía a Layla.</p>
<p>(Ahora le cuento sobre este momento y él me dice que no se acuerda&#8230;¿Habrá sido una alucinación o será David que no quiere el crédito?)</p>
<p>Llegamos a Seattle. David trabajaba todo el día fuera de casa. Era invierno, hacía frío, y llovía cinco de cada siete días. No conocíamos a nadie. Mi puerperio &#8220;hacia adentro&#8221; empezó a reducirse a algunos momentos de la semana, o del mes. Yo quería salir con mi hija a cuestas, lo necesitaba. Y entonces sí me encontré con que en lugar de tribu sólo había un padre. Fue duro. Empecé a exigirle a David que fuera mi madre, mi padre, mis hermanos, las mujeres que necesitaba a mi alrededor. Le pedía que fuera mi tribu, como lo había sido en Buenos Aires. </p>
<p>Empecé a escribir este blog.</p>
<p>David (de nuevo) me sugirió crear una red social, ver si podía encontrar una comunidad de madres que pensaran y sintieran como yo. Y la encontré, ¡vaya si la encontré! Gracias a las diosas que me acercaron a esas mujeres, a esas familias, ¡a esos críos que nunca vi y que ya quiero!</p>
<p>Sin embargo, en casa seguía habiendo &#8220;sólo un padre&#8221;. No pudimos armar una comunidad en Seattle. Han sido meses hermosos, en los que vimos como nuestra Layla-bebé se transformaba en esta niña preciosa de piernas fuertes y pelo enrulado. Han sido meses intensos y placenteros. Pero también tiempos de mucha soledad.</p>
<p>Anoche terminé de leer <a href="http://www.continuum-concept.org/">El concepto de el continuum</a>-realmente revelador-, y finalmente comprendí mis sentimientos. Mi deseo de estar con Layla pero también de formar parte del mundo. Mi deseo de usar mis talentos adultos, pero no de dejar a mi hija al cuidado de otros. Esa necesidad de construir lazos con otras mujeres mientras los hijos exploran el mundo a nuestro alrededor. </p>
<p>Esa añoranza de lo que nunca existió para mí: la tribu. Ahora sé con todo mi cuerpo que la comunidad es lo que me es natural como individuo, como madre, y me siento aliviada, conozco la causa de ese dolor de miembro amputado. </p>
<p>La soledad y el aislamiento no son naturales. Pero es lo único que esta sociedad nos ofrece a las madres. Eso, o salir de casa todo el día y dejar a los hijos. Como hacen los hombres. </p>
<p>En ese contexto, entiendo la insatisfacción que a veces sentimos como pareja y padres. Entonces me digo y le digo a David: &#8220;Hacemos lo mejor que podemos en un contexto que no nos es natural ni propicio&#8221;.</p>
<p>¡Pero atención, que vamos por más! Queremos encontrarnos con nuestra tribu de carne y hueso, la olemos, sabemos que está cerca. Yo ya encontré  a mi tribu virtual (y ME encontré en ella). La de madres con leche en los pechos y fuego en el corazón, las que &#8220;estamos como cencerros&#8221;, mis amigas de Familia Natural.</p>
<p>Con este deseo potente, me sumo a Laura Gutman: &#8220;Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá la virilidad que estábamos reclamando.&#8221; (Laura Gutman).</p>
<blockquote><p><strong>&#8220;En lugar de tribu hay sólo un padre (Laura Gutman)</strong></p>
<p>Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía, el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación, la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos.</p>
<p>Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que las cosas se solucionarían si el varón regresara más temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa, conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá la virilidad que estábamos reclamando.&#8221;</p>
</blockquote>
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		<title>¿Cuándo se termina el puerperio?</title>
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		<pubDate>Thu, 28 May 2009 07:18:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Puerperio]]></category>
		<category><![CDATA[duracion del puerperio]]></category>
		<category><![CDATA[laura gutman]]></category>

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		<description><![CDATA[Layla y yo durmiendo nuestra primera siesta, 8 de septiembre de 2007, San Telmo, Buenos Aires, Argentina&#8230; &#8220;Vamos a considerar al puerperio como el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una progresión evidente entre el caos de los primeros días -en medio de un llanto desesperado- [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://familianatural.org/wp-content/uploads/2009/05/1362897347_711ceb9055.jpg' title='1362897347_711ceb9055.jpg'><img src='http://familianatural.org/wp-content/uploads/2009/05/1362897347_711ceb9055.jpg' alt='1362897347_711ceb9055.jpg' /></a><br />
Layla y yo durmiendo nuestra primera siesta, 8 de septiembre de 2007, San Telmo, Buenos Aires, Argentina&#8230;</p>
<blockquote><p><strong>&#8220;Vamos a considerar al puerperio como el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una progresión evidente entre el caos de los primeros días -en medio de un llanto desesperado- y la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas&#8221;.</strong> (Laura Gutman, artículo &#8220;<a href="http://www.lauragutman.com.ar/articulos.html">El puerperio</a> &#8220;).
</p></blockquote>
<p>Hace un tiempo escribí <a href="http://familianatural.org/parto-respetado/el-puerperio-esa-tierra-movediza/">mi experiencia</a> sobre lo que una compañera de mis encuentros de embarazo definió como el &#8220;primer puerperio&#8221;, ese caos de los primeros días que menciona Gutman. Caos de leche, sangre, hormonas, llanto nuevo y llanto viejo. </p>
<p>Y la sombra.</p>
<p>En septiembre, Layla cumplirá dos años, y empiezan a pasarnos cosas a las dos: hoy por ejemplo, por motivos que no cuento ahora, Layla pasó casi todo el día con el papá. Y estaba feliz. Sin mí, sin la teta. Y yo también me relajé y lo viví bien. Con un poquito de culpa al principio, y de extrañeza. Pero la la dejé ir, y la disfruté como loca a la vuelta. </p>
<p>También empiezo a sentir de a poquito que hay lugar emocional dentro mío para albergar a otra vida. &#8220;Lugar&#8221;, dije.  </p>
<p>¿Serán éstas señales del fin del puerperio?</p>
<p>Por otro lado, siento que mi &#8220;sombra&#8221; ha llegado para quedarse. Y en hora buena. El puerperio es un mundo al que me abrí en el momento de parir. Y ahora que ya lo descubrí no puedo volver a ocultarlo nunca más. Ni quiero, es mi hora de la verdad (finalmente). El puerperio es sombra y también es luz. Es Laura. </p>
<p>Entonces, reformulo la pregunta del título y la cambio por: ¿Se termina el puerperio? ¿A ustedes qué les pasó?<br />
<strong><br />
<blockquote>&#8220;El puerperio es una apertura del alma. Un abismo. Una iniciación. Si estamos dispuestas a sumergirnos en las aguas de nuestro yo desconocido.&#8221;</strong> (Laura Gutman, artículo citado anteriormente)
 </p></blockquote>
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		<title>Mini entrevista a Laura Gutman</title>
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		<pubDate>Tue, 26 May 2009 21:53:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crianza con apego]]></category>
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		<description><![CDATA[Dolores, miembro de la red social Familia Natural, le hizo estas tres preguntas a Laura Gutman. Tres preguntas precisas y necesarias. Laura Gutman le dio la autorización para difundir las respuestas, así que aquí están, ¡Qué las disfruten! ¡Gracias Dolores por esta iniciativa! ¿Podés contarnos brevemente cómo fue tu vivencia de tus propias maternidades? ¿Qué [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://comerciojustoenargentina.blogspot.com/">Dolores</a>, miembro de la red social Familia Natural, le hizo estas tres preguntas a Laura Gutman. Tres preguntas precisas y necesarias. Laura Gutman le dio la autorización para difundir las respuestas, así que aquí están, ¡Qué las disfruten! ¡Gracias Dolores por esta iniciativa!</p>
<p><strong>¿Podés contarnos brevemente cómo fue tu vivencia de tus propias maternidades? ¿Qué se despertó en vos, qué apoyos tuviste, cómo viviste la relación con la sociedad o con otras madres, cómo fue tu puerperio? A mí, por lo menos, me intriga mucho conocer un pantallazo de la experiencia personal de alguien con tu visión.</strong></p>
<blockquote><p>Es importante aclarar que mi vocación no surgió a partir de mi experiencia personal, aunque fui madre muy joven, Misteriosamente, apareció mucho antes, desde un rincón muy íntimo del alma. Dicho esto, puedo contarles que a los 18 años me encontré exiliada en Francia (año 1976). Fui muy pobre y extranjera. A mis 22 años nació mi primer hijo, amado y deseado. Encontré muchas certezas y seguridad en mi interior. Pero nada de lo que yo “sabía” se reflejaba en el mundo externo. En esa época no solo era raro encontrar a una madre que amamantara o que permanezca con su bebe en brazos, sino que era raro encontrar una madre con un bebe. Era Paris. Hacía frío. Me nutría de libros que buscaba y encontraba aparentemente sólo yo…Era la época del boom del feminismo, y yo era obviamente una militante feminista. Pero no sé de donde saqué esa certeza de que feminismo y maternidad no podían estar enfrentados. En ese momento era o una cosa o la otra. Yo sabía que era un error. Así que empecé a “pensar” la liberación de la mujer desde los partos respetados, desde el derecho a amamantar, desde la comprensión del deseo consciente o no consciente de cada mujer. Esos fueron los comienzos. Luego nació mi segunda hija (también en Francia) y muchos años después mi tercera hija (en Argentina). Yo viví todos mis puerperios con increíble felicidad, pero tuve y tengo la sintonía suficiente para percibir y comprender los puerperios de las demás.
</p></blockquote>
<p><strong>En los contactos con otras mujeres o en los foros virtuales suele haber respuestas muy violentas cuando se tocan temas de crianza con apego, parto respetado o no medicalizado, lactancia prolongada, colecho, desafío a la corporación médica, alimentación sana ¿Por qué te parece que el nivel de enfrentamiento sobre estos temas femeninos es tan grande? ¿Por qué tantas mujeres están tan poco dispuestas a recuperar ese poder femenino?<br />
</strong></p>
<blockquote><p>También tienen razón (las mujeres que reaccionan agresivamente). Porque nadie tiene derecho a decir que una cosa es mejor, más saludable, o más positiva que la otra, sin conocer profundamente los motivos por los cuales a una mujer le duele estar en contacto con su hijo, o le duele volverse invisible o está lastimada al punto de enloquecer por la sensación de ser devorada por un hijo. Siempre es más saludable formular preguntas que nos acerquen, en lugar de dictaminar lo que está bien y lo que está mal.</p>
</blockquote>
<p><strong>Si la familia nuclear está demostrado que es un modelo débil para criar hijos, ¿qué otro modelo puede construirse en nuestras sociedades urbanas? ¿Qué responsabilidad les cabe a las mujeres en el poder (poder económico, político, profesional) para ayudar a crear nuevas redes y qué propuestas posibles podrían crearse?<br />
</strong></p>
<blockquote><p>El Foro que ustedes han creado es una forma de tribu urbana. Es una manera de estar juntas, donde muchas de ustedes reciben apoyo, compañía y sostén, aunque no se conozcan personalmente, ya que pueden llegar a tener más intimidad entre ustedes que con amigas de toda la vida. No tengo mucha confianza en las mujeres que ocupan puestos de poder, ya que los han asumido dentro de modelos masculinos. Al menos no puedo pensar en ninguna en particular como modelo de poder femenino. El colectivo de mujeres tenemos esa tarea pendiente.
</p></blockquote>
<p>Cariños</p>
<p>Laura Gutman</p>
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		<title>Puerperio: la vida y la muerte</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jan 2009 05:47:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Puerperio]]></category>
		<category><![CDATA[crianza con apego]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>

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		<description><![CDATA[Estas palabras fueron dichas en el foro de Familia Natural, con motivo de la muerte de un familiar muy querido de una compañera. Me tomé la libertad de editarlas como diálogo. Aquí estamos, desnudas ante el nacimiento, la vida, el dolor y la muerte. -No sé si les pasó alguna vez de sentir ese estado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estas palabras fueron dichas en el <a href="http://familianatural.ning.com">foro de Familia Natural</a>, con motivo de la muerte de un familiar muy querido de una compañera. Me tomé la libertad de editarlas como diálogo. Aquí estamos, desnudas ante el nacimiento, la vida, el dolor y la muerte.</p>
<blockquote><p>-No sé si les pasó alguna vez de sentir ese estado de fragilidad, esa certeza de que la vida se puede &#8220;romper&#8221; en cualquier segundo, esa pesadumbre&#8230;</p>
<p>-&#8221;La fragilidad de la vida&#8221;. Yo la empecé a sentir muy vívamente después del nacimiento de Layla. Y esa sensación de vulnerabilidad no me abandona&#8230;paso días enteros sin pensar en &#8220;eso&#8221;, pero muchas veces me sumerjo en esas aguas profundas&#8230;El nacimiento de mi hija me hizo conectar con el círculo de la vida, porque engendrar vida es también engendrar muerte. Y porque dar a luz también es dar muerte a muchas otras cosas, a la placenta, a ser hija&#8230;</p>
<p>-¡Qué parecido es el duelo al puerperio! ¡Viene la melancolía a las seis o siete de la tarde! A la misma hora que lloran los bebés recién nacidos, a la misma hora que &#8216;sube la fiebre&#8217;, a la misma hora que la mamá puérpera se pone triste&#8230; la hora en que el mundo se pone más ying&#8230;Yo también tuve la sensación de &#8216;fragilidad&#8217; en el puerperio, qué increible, es tal cual, engendrar vida es engendrar muerte, ambas cosas son una sola.</p>
</blockquote>
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		<title>El puerperio, esa tierra movediza</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Dec 2008 07:39:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parto respetado]]></category>
		<category><![CDATA[Puerperio]]></category>
		<category><![CDATA[mirta merino]]></category>
		<category><![CDATA[parto en casa]]></category>

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		<description><![CDATA[Foto: De cara al sol, Raiders Light (Flickr Creative Commons) En diciembre del año pasado, unos días antes de volver a Estados Unidos, participé de nuestra última reunión de puérperas en lo de la partera Mirta Merino. Me acuerdo que anuncié triunfante: &#8220;Estoy lista para volver, siento que ya terminó el puerperio&#8221;. Y una de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://familianatural.org/wp-content/uploads/2008/12/2726845102_0d5864e43b.jpg' title='2726845102_0d5864e43b.jpg'><img src='http://familianatural.org/wp-content/uploads/2008/12/2726845102_0d5864e43b.jpg' alt='2726845102_0d5864e43b.jpg' /></a><br />
Foto: De cara al sol, <a href="http://www.flickr.com/photos/raiderslight/">Raiders Light</a> (Flickr Creative Commons)</p>
<p>En diciembre del año pasado, unos días antes de volver a Estados Unidos, participé de nuestra última reunión de puérperas en lo de la partera Mirta Merino. Me acuerdo que anuncié triunfante: &#8220;Estoy lista para volver, siento que ya terminó el puerperio&#8221;. Y una de las chicas, madre de tres hijos, me respondió: &#8220;Bueno, una parte del puerperio&#8221;.</p>
<p>Tenía razón esta mujer. Era solo una parte, la más intensa y dolorosa, &#8220;el encuentro con la propia sombra&#8221;, en palabras de <a href="http://www.lauragutman.com.ar/libros.html">Laura Gutman</a>. Esa sombra que no se va más, pero que ahora, que ya ha visto la luz, se nos aparece clara y nítidamente.</p>
<p>Me acuerdo bien de esos días. No podía dejar de recordar. Un pasado triste, vacío de amor hasta la llegada de David. Y ahora la tenía a Layla, ese amor tan enorme, y de verdad que no sabía donde ponerlo. Nunca había amado así.</p>
<p><span id="more-422"></span></p>
<p>Las tardecitas eran oprimentes. Durante el día funcionaba bien, pero mi compostura se iba con el sol. Lloraba, recordaba más, tenía miedo de la vida que podría llegar a darle a mi hija si seguía los mandatos familiares. Tenía miedo de mí. Y me sentía culpable por pensar en cosas tan horrendas mientras le daba la teta a Layla.</p>
<p>Layla la que me enamoró, la que vino nadando en un mar de amor, Laylita, el amor de mis amores.</p>
<p>Empecé a escribir. Como una máquina, llenaba hojas, le contaba a Layla mi historia, necesitaba que ella lo supiera todo. Le contaba cómo había llegado hasta acá, como la había dado a luz en la penumbra de un departamento de San Telmo. Sé que mi puerperio transcurrió como lo hizo por la manera en que parí a Layla.</p>
<p>&#8220;Cierro los ojos y me veo desnuda, pujándote hija, gritando en la semi oscuridad.</p>
<p>Con cada grito me vacío de dolor.</p>
<p>No es sólo el dolor del parto. Es mi viejo dolor del alma.</p>
<p>Esa noche grité. Como nunca antes lo había hecho en mi vida.</p>
<p>Grité con furia y con miedo. Grité con esperanza y con pasión.</p>
<p>Grité para expulsar al diablo de la caverna.</p>
<p>Esa noche entendí el ciclo de la vida. Lo que empieza, termina.</p>
<p>O mejor: se transforma.</p>
<p>Lo que nace, muere, y lo que muere renace.&#8221;</p>
<p>Y así empecé a renacer yo, el 7 de septiembre de 2007. </p>
<p>El otro día chateaba con mi amiga <a href="http://www.criandoconamor.blogspot.com/">Josefina</a>, cuya Emma nació en casa, hace casi tres meses. Ella me contaba la intensidad con la que está atravesando el puerperio, como se estaba conectando con la niña que fue, y como la estructura emocional que hasta ahora la había sostenido estaba reacomodándose casi violentamente. </p>
<p>Y al final, sorprendida todavía por la magnitud de su puerperio, me dijo: &#8220;Con Joaqui, mi primer hijo (nacido en un parto medicalizado) no fue así. Se ve que la peridural anestesia algo más que el abdomen&#8221;.</p>
<p>También: <a href="http://familianatural.org/category/el-nacimiento-de-layla/"><strong>El nacimiento de Layla</strong></a></p>
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